2026: El Salto de la IA Generativa a la IA Agéntica

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Por Antonio Lagunes Fuertes, jefe de departamento en Universidad Veracruzana

La evolución tecnológica ha pasado por ciclos de aparición y desaparición de herramientas. Lo que estamos presenciando en este 2026 no es una simple mejora: es un cambio de paradigma. Hemos cruzado el umbral que separa a la Inteligencia Artificial (IA) que «dice» de la que «hace». La transición de la IA generativa hacia la IA agéntica marca el paso de sistemas que actúan como herramientas de consulta a entidades que operan como colaboradores estratégicos o, en términos más humanos, como «compañeros de equipo».

Hasta ahora, la interacción con la IA es predominantemente reactiva: damos una instrucción (prompt) y recibimos una respuesta sea texto, imagen o código. A esta etapa se le llama la “Era del Copiloto». Hoy, la IA agéntica ha introducido el concepto de «Autopiloto». A diferencia de los modelos generativos tradicionales, un agente de IA cuenta con una arquitectura de autonomía basada en cuatro pilares: razonamiento, planificación, memoria y uso de herramientas.

La gran diferencia está en la capacidad de ejecución independiente. Mientras que a una IA generativa se le pide que redacte 10 variaciones de un anuncio, a un sistema agéntico se le establece un objetivo: «Incrementar las inscripciones a demostraciones en un 15% este mes». El agente no solo escribe; investiga clientes, analiza noticias de sus empresas para personalizar el mensaje, envía correos, monitorea respuestas y, finalmente, agenda la reunión en el calendario del usuario. Es la transición de una interfaz de «Chat» a una interfaz de «Acción».

En el mundo, el desarrollo de estos sistemas se ha estandarizado mediante marcos de trabajo que permiten diseñar equipos de agentes especializados. Tres nombres dominan hoy el panorama: LangGraph, que ofrece control total para aplicaciones empresariales complejas; CrewAI, ideal para prototipado rápido y colaboración basada en roles; y AG2 (antes AutoGen de Microsoft), que destaca en conversaciones multi-agente y ejecución de código en entornos seguros.

Las proyecciones económicas son notables. Gartner estima que para 2028, un tercio del software corporativo incorporará capacidades agénticas, frente al 1% de 2024. IDC proyecta que la inversión global superará los 1.3 billones de dólares en 2029.Empresas como SS&C ya reportan ahorros superiores a los 200 millones de dólares en tres años gracias a estas tecnologías.

En países como México, el panorama de la inteligencia artificial sigue siendo ambiguo. Según el estudio del Centro México Digital (2026), el país aún se encuentra en una fase inicial de adopción: apenas el 8% de las empresas con más de 10 empleados utiliza IA, frente a más del 20% en la OCDE y más del 35% en economías líderes como Dinamarca o Corea del Sur.

No obstante, entre 2018 y 2024 dicho país registró el mayor crecimiento de empresas de IA en América Latina, lo que evidencia un dinamismo emergente. Iniciativas como “México IA+ | Inversión Acelerada”, presentada en 2025, buscan posicionar al país como un centro regional, con el respaldo de actores globales como NVIDIA.

En el ámbito académico, un hito relevante ha sido la creación del Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial (LNIA), coordinado por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), que marca un paso decisivo en la consolidación de la investigación y la educación superior en este campo. 

La IA agéntica ya no es teórica. Sus usos abarcan sectores críticos con resultados medibles:

  • Finanzas: los procesos de «Conoce a tu cliente» (KYC) ya no son manuales; los agentes verifican identidades de forma automática a través de múltiples sistemas, reduciendo errores y tiempos de cumplimiento en un 70%.
  • Salud: asistentes clínicos automatizan la toma de notas durante las consultas, permitiendo que el médico se centre en el paciente, y realizan triajes que reducen las consultas innecesarias en un 30%.
  • Manufactura: el mantenimiento predictivo ha evolucionado; un agente analiza una foto de un equipo dañado, estima la reparación, selecciona el repuesto en el inventario e inicia la compra sin intervención humana.
  • Recursos Humanos: los agentes gestionan flujos completos de ingreso, desde la verificación de antecedentes hasta la configuración de cuentas de correo y la asignación de dispositivos.

El impacto en el mundo laboral es profundo. El Barómetro Global de la IA de PwC 2025 revela que los sectores más expuestos a la IA experimentan un crecimiento de ingresos por empleado tres veces mayores. Contrario a los temores de desempleo masivo, el informe muestra que la disponibilidad de empleos creció un 38% en roles vinculados a la IA.

La transformación también es salarial. Los trabajadores con habilidades en IA, como la orquestación de agentes, están percibiendo salarios hasta un 56% más altos. En México, las vacantes que requieren estas competencias crecen a un ritmo anual del 33.6%. El empleado del futuro no es quien ejecuta la tarea, sino quien define metas, delega a agentes y realiza juicios de valor complejos.

No podemos ignorar la «cara B» de esta revolución. La autonomía de la IA agéntica crea riesgos de seguridad que las herramientas tradicionales no pueden gestionar:

Pérdida de control: ejecuciones rápidas e iterativas que pueden superar la capacidad humana de monitoreo.

Inyección de Prompts Indirecta: atacantes que ocultan instrucciones maliciosas en documentos que los agentes procesan de forma autónoma.

Sesgos y discriminación: ciclos de retroalimentación que magnifican patrones discriminatorios en decisiones automatizadas.

Desafíos éticos: la «antropomorfización» de la IA puede generar una confianza excesiva en sistemas que carecen de conciencia o ética real.

Para mitigar esto, universidades como Berkeley han propuesto perfiles de estándares de seguridad: mecanismos de apagado de emergencia, supervisión humana obligatoria en puntos críticos y auditorías de razonamiento.

Hacia 2030, se enfrentan tres escenarios posibles: 

  1. Inercia: rezago persistente con un techo del 20% de adopción.
  2. Convergencia parcial: llegar al 35% alineándonos con la UE
  3. Convergencia acelerada: alcanzar el 50%, siguiendo a líderes globales.

El rumbo dependerá de cerrar brechas: un alto porcentaje de microempresas aún no tiene acceso a internet básico. Sin infraestructura digital y al talento especializado, la IA agéntica puede convertirse en un nuevo factor de desigualdad sistémica en lugar de un motor de desarrollo inclusivo.

La verdadera promesa de esta tecnología no es la automatización por sí misma, sino su capacidad para liberar tiempo para los que nos hace humanos: creatividad, empatía y juicio crítico. Estamos ante el nacimiento de la «Fuerza Laboral Sintética», y nuestra responsabilidad es asegurar que sea ética, transparente y soberana. El orquestador ya no es solo el ingeniero: es cada trabajador, ciudadano y gobernante que decide cómo integrar a estos colegas digitales.

(sociedadtrespuntocero.com)

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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