Los costes de la nube ya son el segundo mayor gasto de las empresas medianas de TI
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Una nueva encuesta del proveedor de FinOps Cloud Capital realizada a 100 directores financieros de compañías SaaS y otras empresas tecnológicas con hasta 1.000 empleados ha determinado que las medianas empresas de TI destinan ya una parte muy significativa de sus ingresos a servicios en la nube, impulsadas en gran medida por el creciente volumen de cargas de trabajo de inteligencia artificial (IA) que se ejecutan en estos entornos.
En concreto, un tercio afirma gastar entre el 5% y el 8% de sus ingresos anuales en servicios cloud, mientras que otro 29% supera el 13%. De media, las organizaciones consultadas destinan el 10% de sus ingresos a la nube.
Las cargas de trabajo de IA y aprendizaje automático representan ya el 22% del gasto total en la nube de estas organizaciones, según el estudio. Como resultado, los costes de la nube se han convertido en el segundo mayor gasto para muchas empresas de TI y SaaS, solo por detrás de las nóminas y otros costes relacionados con el personal.
La compensación de la IA
Por el momento, tanto las empresas de TI como los proveedores de SaaS asumen estos elevados costes de la nube con la expectativa de que la IA aporte mejoras futuras en eficiencia y productividad, según defiende Spencer Pingry, cofundador y CTO de Cloud Capital.
A su juicio, “estamos viendo cómo aumenta el gasto en la nube, especialmente con las cargas de trabajo de IA, y mucha gente está absorbiendo ese incremento por ahora, porque cree que obtendrá determinados beneficios. Pero una vez que esos beneficios se materialicen, no creo que el gasto en la nube disminuya; al contrario, probablemente aumentará”.
La gran incógnita para los CIO clientes de estos proveedores es cuándo empezarán las empresas de TI y SaaS a trasladarles esos costes.
Para Pingry, “a medida que crece el gasto en la nube, las subidas de precios son una herramienta habitual para proteger los márgenes. Sin embargo, en un mercado con una competencia feroz por captar y retener clientes, subir precios puede resultar contraproducente, ya que incrementa la rotación y facilita que los competidores se lleven a los clientes que deciden cambiar de proveedor”.
La encuesta de Cloud Capital pone de manifiesto que los CFO de empresas tecnológicas medianas, junto con sus CIO, tienen dificultades para controlar el gasto en la nube, que presenta una elevada volatilidad mes a mes. Tres de cada cuatro directores financieros indican que sus previsiones de gasto en la nube oscilan entre el 5% y el 10% de los ingresos mensuales de la empresa.
Pingry añade que los costes asociados a las cargas de trabajo de IA son mucho más difíciles de predecir que los de la infraestructura SaaS tradicional. Además, las organizaciones con grandes volúmenes de cargas de trabajo de IA son más propensas a registrar caídas en los márgenes vinculadas al gasto en la nube que aquellas con una exposición más moderada a la IA.
El informe de Cloud Capital señala que “los picos de entrenamiento, la inferencia basada en el uso y el ruido derivado de la experimentación introducen patrones no lineales que rompen los supuestos de previsión sobre los que se apoya la financiación. Este reto se intensificará a medida que la IA represente una parte cada vez mayor del gasto en la nube”.
Un aumento muy significativo
Aunque Cloud Capital no dispone aún de datos históricos sobre el gasto en la nube como porcentaje de los ingresos —la compañía prevé empezar a hacer este seguimiento en el futuro—, los resultados de la encuesta reflejan un aumento muy notable respecto a las tendencias tradicionales.
En 2024, Gartner estimó que el presupuesto total de TI de las empresas medianas de distintos sectores representaba apenas el 3% de los ingresos, mientras que las compañías de software y servicios de Internet destinaban algo más del 6% de sus ingresos a TI.
En opinión de Ed Frederici, CTO de Appfire, que la media de la encuesta sitúe el gasto en servicios cloud en el 10% de los ingresos puede parecer elevado, pero no hay duda de que el gasto en la nube está creciendo. Este proveedor de software destina actualmente alrededor del 1,6% de sus ingresos a computación en la nube.
Aun así, Frederici reconoce que los costes de computación y almacenamiento en la nube están aumentando. “Con un modelo de precios basado en el consumo, se puede pasar fácilmente de gastar unos pocos euros al día a 1.000 euros. Por eso somos extremadamente rigurosos a la hora de monitorizarlo”, explica.
Aunque Appfire no ejecuta muchas cargas de trabajo en la nube con un uso intensivo de IA, Frederici observa cómo los costes pueden dispararse rápidamente a medida que las necesidades de computación y almacenamiento de la IA se retroalimentan.
“Cuanto más conocimiento se quiere obtener de la IA, más almacenamiento se necesita”, afirma, para añadir: “Es una especie de círculo vicioso: cuanto más capaz se vuelve la IA, más aumentan los dos costes más caros”.
Demasiada flexibilidad
Otros responsables de TI consideran que los resultados de la encuesta reflejan de manera bastante realista lo que ocurre en muchas organizaciones. En su opinión, los desarrolladores suelen tener demasiado margen para crear nuevos recursos en la nube destinados a proyectos de corta duración, explica Rick Clark, director global de asesoramiento en la nube del proveedor de transformación digital UST.
A su juicio, “el gasto en la nube alcanza el 10% de los ingresos cuando el consumo se desvincula del valor empresarial y cuando confundimos flexibilidad para los desarrolladores con productividad. En la era de los centros de datos tradicionales, nadie habría permitido a los desarrolladores montar y desplegar hardware. Sin embargo, en la era de la nube les hemos dado opciones de infraestructura casi ilimitadas, sin una orientación económica clara”.
Los servicios en la nube no son intrínsecamente demasiado caros, añade Clark, pero muchas organizaciones se perjudican a sí mismas con un consumo involuntario. “Los costes se disparan cuando el sistema se diseña sin una comprensión clara del valor que se pretende generar”, según destaca este especialista.
Además, el temor a quedarse atrás en materia de IA está impulsando un crecimiento descontrolado del gasto en la nube. Para Clark, “ningún CEO quiere tener que explicar al consejo por qué otra empresa ha utilizado la IA para adelantarles. Esto ha provocado un gasto desenfrenado en entrenamiento, inferencia y movimiento de datos, a menudo superpuesto a arquitecturas que ya eran económicamente incoherentes”.
El papel del CIO y del CFO
Según los expertos, los responsables de TI, en estrecha colaboración con los directores financieros, pueden adoptar diversas medidas para contener el gasto en la nube. Aunque muchos equipos de TI recurren a prácticas de FinOps, Clark advierte de que estas sólo abordan una parte del problema.
“FinOps es útil para detectar despilfarros evidentes, como recursos infrautilizados, pero no deja de ser un parche temporal. El problema más profundo es que FinOps suele trasladar la responsabilidad del coste a los desarrolladores, que no tienen visibilidad sobre los ingresos, los márgenes o los objetivos económicos de la carga de trabajo que están creando. El coste es una decisión empresarial, no una decisión técnica”, prosigue el especialista.
Pingry coincide en que los CIO deben trabajar estrechamente con los CFO para definir objetivos de gasto en la nube alineados tanto con las necesidades del área de TI como con los objetivos del negocio. Dado que los presupuestos cloud consumen una parte cada vez mayor de los ingresos, los directores financieros necesitan visibilidad y control, y una relación sólida entre CIO y CFO puede mejorar la comprensión mutua de las prioridades de cada área.
“El consejo que daría a cualquier responsable de TI es que invierta en la relación con el departamento financiero. A menudo se percibe a Finanzas como un freno, porque su función es recortar gastos, pero en realidad lo único que quiere es que las cosas se ajusten al plan. Si se cumple ese plan, Finanzas estará satisfecha”, afirma Pingry.
Por su parte, Frederici recomienda que los responsables de TI revisen periódicamente el uso que hacen sus equipos de la nube y sean especialmente diligentes a la hora de eliminar recursos que ya no sean necesarios. También sugiere configurar alertas que avisen cuando el consumo o el gasto en la nube se desvíen de los patrones habituales.
En Appfire, la optimización es una prioridad constante y la empresa cierra de forma regular recursos que han dejado de ser necesarios.
“Es muy habitual que los desarrolladores y los equipos de control de calidad tengan capacidad para crear cualquier entorno de no producción que necesiten. «Lo crean para un experimento, luego se olvidan de él y generan otro para el siguiente. De repente, te encuentras con un crecimiento descontrolado”, concluye Frederici.
(cio.com)
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