La mejor defensa no es solo detectar errores, sino verificar la información antes de actuar
La inteligencia artificial (IA) está provocando cambios en la forma de entender la seguridad y de protegerse frente a las amenazas.
El hecho de que los ciberdelincuentes puedan utilizar esta tecnología para generar textos, imágenes y audio que parecen surgidos de una fuente veraz y confiable multiplica las posibilidades de éxito de sus campañas.
ESET y su distribuidor Ontinet.com advierten de que la nueva alfabetización digital debe ir más allá de conocer la tecnología y de aprender normas básicas para utilizarla.
Ahora los internautas deben ser capaces de cuestionar la información que les llega, comprobar su origen y reconocer si es legítima. Esto es, deben desarrollar la habilidad de evaluar el contenido que circula por internet antes de tomar la decisión de relacionarse con él.
“Durante años hemos enseñado a los usuarios a desconfiar de mensajes con faltas de ortografía, traducciones deficientes o expresiones poco naturales”, expone Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España.
“La inteligencia artificial está reduciendo muchas de esas señales, por lo que hoy la mejor defensa ya no consiste únicamente en detectar errores, sino en aprender a verificar la información antes de actuar”, explica.
“Debemos dejar de confiar en la apariencia de un mensaje para empezar a confiar en las comprobaciones que hacemos sobre él”, indica Albors.
El experto de Albors incide en que “la alfabetización digital debe evolucionar al mismo ritmo que las tecnologías que utilizamos. Si antes determinados errores podían ayudarnos a detectar un fraude, la IA puede hacer que esas señales sean cada vez menos evidentes”.
“Por eso, más que enseñar a las personas a reconocer un contenido generado por inteligencia artificial, debemos enseñarles a verificar la información y a no tomar decisiones que puedan poner en riesgo información confidencial basándose únicamente en lo que ven, leen o escuchan”, profundiza.
Y “esa capacidad debe formar parte de la cultura de seguridad tanto de los usuarios como de las organizaciones”, determina Albors.
Si no dan el paso, usuarios y empresas corren el riesgo de convertirse en víctimas de elaborados ataques de ingeniería social. Así que los expertos animan a responder una serie de preguntas para cubrirse las espaldas.
Esas preguntas son: “¿quién me está contactando realmente?”, “¿qué me están pidiendo?”, “¿existe una urgencia injustificada?”, “¿puedo comprobar esta información por otro canal?” y “¿estoy confiando en la apariencia en lugar de en la evidencia?”.
Lo primero es revisar quién está detrás de un email, mensaje vía red social, llamada telefónica o enlace web. Y, una vez comprobado, rechazar aquellas peticiones que impliquen el intercambio datos sensibles, como solicitudes de contraseñas, transferencias, datos bancarios u otro tipo de información confidencial.
Lo mejor en estos casos es confirmar la petición realizada por medio de un contacto conocido y no basarse en los datos recibidos en la comunicación sospechosa, ni pinchar en enlaces, ni descargar adjuntos.
Las peticiones urgentes también deberían levantar sospechas. Además, desde la firma recuerdan que, aunque “un correo esté perfectamente redactado, una voz resulte familiar o un vídeo parezca auténtico”, eso “no demuestra por sí mismo que la comunicación sea legítima”.
(silicon.es)
Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú
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