IA vs. Humano: protegiendo el eslabón más débil frente a la amenaza autónoma

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Por Andrea Zamorano, experta en ciberpsicología en Kymatio

Durante años hemos repetido que el ser humano es el eslabón más débil de la ciberseguridad. Pero quizá el problema no sea la persona, sino la forma insuficiente en la que hemos intentado protegerla.

La inteligencia artificial ha elevado la sofisticación de la ingeniería social. El phishing ya no llega con errores evidentes ni mensajes genéricos: ahora puede ser correcto, contextualizado y adaptado al tono de una organización. Lo mismo ocurre con el vishing, el smishing o los deepfakes, capaces de explotar distintas vulnerabilidades humanas para influir en una decisión concreta.

La IA no ha inventado el engaño, pero sí lo ha industrializado. Permite perfilar personas en segundos, interpretar información pública y construir mensajes dirigidos según su rol, su entorno o su momento psicológico. El atacante no necesita que alguien sea ignorante; le basta con encontrar a una persona competente en el momento adecuado, bajo presión o fatiga.

Aquí aparece una contradicción: aceptamos que cada endpoint, activo o amenaza deben gestionarse de forma distinta, pero seguimos tratando a todos los empleados igual. Lanzamos campañas genéricas de concienciación o simulaciones puntuales, mientras los atacantes personalizan sus mensajes, escalan sus acciones y adaptan sus pretextos. Ese desfase deja zonas de riesgo invisibles.

El reto ya no es formar más, sino entender mejor. Para gestionar el riesgo humano necesitamos medir conocimiento, conducta, susceptibilidad, contexto y evolución. No basta saber quién completó un curso; hay que saber cómo responde ante una amenaza realista, qué factores persuasivos le afectan más, en qué estado se encuentra y cómo cambia su exposición con el tiempo.

Desde esta perspectiva, el riesgo humano deja de ser una intuición y se convierte en una variable gestionable. La defensa debe evolucionar hacia modelos continuos, individualizados y medibles, capaces de ayudar a cada persona a tomar mejores decisiones en el momento crítico y permitir a la organización priorizar acciones con datos objetivos.

Porque el riesgo humano no es solo un problema de concienciación. Es un riesgo de negocio. Y si durante años dijimos que la persona era el eslabón más débil, quizá hoy debamos corregirlo: el eslabón más débil es una defensa que no la entiende.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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