La Red Dorsal: ¿Un modelo fallido frente a la urgencia de conectividad digital?

La Red Dorsal ha dejado de ser un mero problema técnico o contractual. El día de hoy, representa el fracaso de una gestión estatal que llega tarde a la era digital, donde la indecisión política se ha convertido en el principal obstáculo para cerrar la brecha digital en el país.
Durante muchos años, gran parte de la discusión sobre conectividad en el Perú estuvo enfocada en infraestructura. La lógica parecía clara: si el problema era la falta de acceso, entonces la solución debía ser construir más redes. En ese contexto, con la Ley N° 29904 del 2012, nació la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO), proyecto que contemplaba un despliegue de más de 13,500 Km de fibra óptica y una inversión inicial de US$ 323 millones. Uno de los proyectos de telecomunicaciones más ambiciosos impulsados por el Estado peruano.
La intención era correcta: llevar conectividad a zonas donde el mercado no llegaba. Sin embargo, con el paso del tiempo, la discusión dejó de centrarse únicamente en conectar personas. Y comenzó a concentrarse en otro objetivo: ¿cómo sostener una infraestructura que empezó a perder relevancia por obsolecencia, rigidez legal y contractual y burocracia? Ahí aparece una de las reflexiones más importantes que deja este debate. El patrón que el Perú sigue repitiendo. La Red Dorsal no debería analizarse como un caso aislado. En realidad, refleja un patrón que el Estado peruano ha repetido varias veces cuando trata de diseñar proyectos y pretende realizar actividades propias de una empresa privada.
Hace algunos años, gran parte de las políticas de acceso universal giraban alrededor de teléfonos públicos e infraestructura tradicional de telecomunicaciones. Sin embargo, la expansión de la telefonía móvil cambió completamente el escenario. La tecnología avanzó más rápido que la capacidad de adaptación de la política pública, y muchas de esas infraestructuras terminaron perdiendo sentido operativo. Hoy ocurre algo similar. Mientras el debate continúa concentrado en cómo sostener o reestructurar la fibra óptica estatal, se han desarrollado redes privadas alternativas con mayor flexibilidad comercial. A ello se suma la evolución hacia nuevas arquitecturas de conectividad: Satélites de órbita baja, redes híbridas, conectividad descentralizada y nuevas soluciones inalámbricas están modificando nuevamente las reglas del juego. Y eso obliga a replantear una pregunta incómoda: ¿La prioridad sigue siendo defender infraestructura o volver a enfocarnos en conectar personas?
Uno de los principales problemas de las políticas públicas tecnológicas aparece cuando el activo deja de ser un medio y se convierte en el centro de la discusión. Porque el objetivo original nunca debió ser la defensa de la fibra óptica como infraestructura en sí misma. El objetivo debía ser garantizar conectividad y esa diferencia es fundamental.
– La tecnología cambia constantemente.
– Las arquitecturas evolucionan.
– Los modelos de conectividad se transforman.
Por eso, las políticas públicas no deberían quedar atrapadas defendiendo herramientas específicas mientras el ecosistema tecnológico ya se está moviendo hacia otro lugar.
– La conectividad es el objetivo.
– La tecnología utilizada para alcanzarla puede cambiar.
– El desafío no es estatizar la operación
Otro elemento importante del debate es la idea de que el Estado asuma directamente la operación permanente de este tipo de infraestructuras mediante empresas públicas. Desde una perspectiva teórica, además de ser una propuesta totalmente inconstitucional, eso también puede abrir riesgos importantes:
• Politización
• Ineficiencia operativa
• Sostenimiento artificial de modelos deficitarios
• Retraso en adaptación tecnológica
La verdadera discusión debería centrarse en las acciones inmediatas sobre el destino de la Red Dorsal, comenzando por transferirla íntegramente al sector privado, y cómo garantizar conectividad sostenible, eficiente y tecnológicamente adaptable para la población.
Hay que tener en cuenta que la conectividad del futuro será distinta. Uno de los errores más comunes en política pública tecnológica es asumir que el futuro se construirá con las mismas herramientas del pasado. Y hoy la conectividad ya no depende únicamente de grandes infraestructuras físicas centralizadas. Eso no significa abandonar o desechar completamente la infraestructura existente. Significa entender también que el entorno tecnológico actual exige capacidad de adaptación. Porque cuando la política pública reacciona demasiado tarde, la tecnología ya avanzó hacia otro escenario.
¿El Perú está diseñando políticas públicas pensando en la conectividad del futuro o intentando sostener modelos que ya cambiaron?
Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú
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