La IA ya no se frena por chips, sino por electricidad: el plano oculto de los transformadores

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La expansión de la inteligencia artificial, la nube y los centros de datos de hiperescala está redefiniendo los requisitos de infraestructura eléctrica. Así lo plantea Prashanth KR, gerente sénior y experto en inteligencia de mercados energéticos, especializado en sistemas de potencia, almacenamiento de energía y tendencias de infraestructura, en un análisis sobre el mercado global de transformadores para centros de datos. Según Prashanth, gran parte del debate se centra en la demanda de electricidad y la capacidad de generación, pero dentro de cada campus surge otra oportunidad comercial para fabricantes y proveedores de equipos eléctricos.

Tres usos dentro del campus

El análisis plantea que la demanda no se concentra en una sola aplicación. En la entrada del campus están los transformadores principales de potencia, que reciben la energía en la subestación y la adaptan a la tensión de distribución interna; aquí se requieren unidades de gran capacidad, configuraciones a medida y sistemas de monitoreo. Les siguen los transformadores de distribución, que alimentan edificios, salas de datos y áreas auxiliares, con opciones de baja y media tensión, en líquido o en seco. El tercer frente es la generación in situ y las microrredes: a medida que los operadores evalúan fuentes propias para ganar disponibilidad y resiliencia, aumenta la necesidad de transformadores elevadores de generación, de integración de renovables y de apoyo a esquemas alternativos.

La tecnología también diferencia

Prashanth explica que los transformadores en líquido siguen siendo relevantes para mayores capacidades, con aceite mineral, ésteres naturales o ésteres sintéticos, según los requisitos de seguridad, operación y costo de ciclo de vida. Los de tipo seco, incluidos los de resina epoxi, resultan atractivos para espacios interiores y reducen riesgos de incendio y necesidades de contención. Los transformadores de estado sólido, en cambio, los trata como una tecnología emergente y no como sustituto establecido de los convencionales.

Clientes, regiones y calibres

El análisis distingue tres segmentos de clientes: hiperescala, colocation y centros de datos empresariales, con necesidades distintas de capacidad, modularidad y modernización de infraestructura envejecida. Por regiones, identifica oportunidades en Norteamérica, Europa, Asia-Pacífico y Medio Oriente, con Arabia Saudita y los Emiratos como ejemplos, y menciona a Sudamérica como un mercado de oportunidades de más largo plazo, sujeto a las inversiones, la disponibilidad eléctrica y el marco regulatorio de cada país. Para evaluar el mercado, Prashanth propone agrupar las unidades en cuatro rangos de potencia: menos de 625 kVA, de 625 a 1.250, de 1.250 a 3.750 y más de 3.750 kVA. Advierte además que la capacidad de un transformador individual no debe confundirse con la carga total de un centro de datos.

El diferenciador: llegar a tiempo

Para el experto, la ventaja competitiva ya no está en fabricar más unidades, sino en la experiencia por aplicación, la diferenciación tecnológica, la flexibilidad de ingeniería y, sobre todo, la capacidad de entregar según los cronogramas de los proyectos. Esto se apoya en inversión en capacidad de manufactura, plataformas estandarizadas, cadenas de suministro sólidas, presencia regional y relación temprana con desarrolladores, consultoras y contratistas.

Los plazos ya son un problema real

Los datos de otros mercados respaldan esa advertencia. Según Reuters, los plazos de entrega de transformadores elevadores de generación superaron las 160 semanas en el primer trimestre de 2026, frente a 143 semanas en promedio en 2024. Wood Mackenzie, por su parte, estima que los plazos de los transformadores promedian entre 115 y 130 semanas, cuando antes del aumento de la demanda eran de seis a ocho meses.

Por qué importa en América Latina

La región ya vive su propia carrera. Según Industrial Info Resources, América Latina tiene unos 2,5 GW de capacidad en centros de datos, con un crecimiento anual de hasta 20% y 540 proyectos registrados que suman cerca de US$197.000 millones. Brasil mantiene el liderazgo y representa el 48% de la capacidad instalada total, y Equinix anunció inversiones superiores a US$419 millones hasta 2026 en Brasil, México, Chile y Colombia. En Santiago, la disponibilidad es de apenas 3,3%.

El mismo informe de Industrial Info advierte que los plazos asociados a la transmisión eléctrica pueden llevar de cuatro a diez años, y medios brasileños ya hablan de la energía como un cuello de botella para la expansión de los centros de datos en la región. En ese contexto, la pregunta que plantea Prashanth llega a América Latina: no solo cuánto crecerá el mercado, sino quién podrá abastecerlo de equipos eléctricos a tiempo, un terreno donde los fabricantes con presencia local pueden ganar terreno.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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