La IA generativa entra a su prueba más difícil: demostrar resultados de negocio en las empresas

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Por: Peter Kroll, Country Manager de Novacomp en México

La inteligencia artificial generativa atraviesa una etapa de madurez. Después de años marcados por la experimentación, el lanzamiento acelerado de nuevas plataformas y una creciente atención mediática, las organizaciones comienzan a plantear preguntas más concretas sobre el valor que estas tecnologías pueden aportar a sus operaciones.

El contexto es favorable. México, por ejemplo, se ha consolidado como uno de los mercados estratégicos para el desarrollo de infraestructura y capacidades de inteligencia artificial en América Latina. Durante los últimos meses, empresas tecnológicas globales han anunciado inversiones multimillonarias para fortalecer ecosistemas de nube, centros de datos y soluciones de IA en el país. Paralelamente, las organizaciones muestran un interés creciente por incorporar estas capacidades dentro de sus procesos de negocio.

La velocidad de adopción ayuda a dimensionar la magnitud de este fenómeno. Datos compartidos durante el Tech Summit 2026 muestran que ChatGPT alcanzó los 100 millones de usuarios en apenas dos meses, mientras que plataformas como Instagram necesitaron más de dos años y Twitter más de cinco años para alcanzar una cifra similar. Este crecimiento refleja el nivel de interés que ha despertado la inteligencia artificial y explica por qué hoy forma parte de las conversaciones estratégicas dentro de prácticamente todas las industrias.

Sin embargo, el entusiasmo inicial está dando paso a una etapa más exigente. Los equipos directivos ya no buscan únicamente conocer las posibilidades de la inteligencia artificial; ahora necesitan entender cómo traducir esas capacidades en mejoras concretas para la productividad, la eficiencia operativa y la reducción de costos.

La diferencia parece sencilla, pero implica un cambio profundo en la forma de abordar la adopción tecnológica.

Durante el Tech Summit 2026, Embracing AI: Leadership and Business Transformation in Latin America, uno de los temas recurrentes entre especialistas de Oracle, Microsoft, IBM y líderes empresariales de distintas industrias fue precisamente la distancia que todavía existe entre experimentar con inteligencia artificial y convertirla en una capacidad empresarial escalable.

La situación no es exclusiva de México. Diversos estudios internacionales muestran que la mayoría de las organizaciones ya exploran iniciativas relacionadas con IA generativa, pero una proporción considerable todavía enfrenta dificultades para llevar esos proyectos a entornos productivos. En muchos casos, los pilotos demuestran resultados prometedores, aunque posteriormente encuentran barreras relacionadas con procesos, datos, gobierno corporativo o adopción interna.

La brecha entre interés y ejecución continúa siendo significativa. De acuerdo con datos presentados por Oracle durante el Summit, el 75% de las organizaciones planea invertir en inteligencia artificial agéntica, pero únicamente el 11% ha logrado llevar estos agentes a producción. La cifra refleja un desafío que trasciende la tecnología y que está relacionado con la capacidad de las organizaciones para integrar la IA dentro de sus operaciones de manera efectiva.

Detrás de estos desafíos existe un patrón común: numerosas iniciativas comienzan desde la tecnología y no desde el problema de negocio que buscan resolver.

Cuando la conversación gira exclusivamente alrededor de modelos, plataformas o herramientas, resulta más difícil identificar el impacto que la inversión debería generar. Por el contrario, las organizaciones que están obteniendo mejores resultados suelen partir de una pregunta mucho más concreta: ¿qué fricción dentro de la operación limita actualmente el desempeño del negocio?

La respuesta puede encontrarse en procesos manuales, tareas repetitivas, tiempos prolongados de análisis, dificultades para acceder al conocimiento organizacional o actividades administrativas que consumen recursos sin generar valor diferencial.

Una vez identificados esos puntos de fricción, la inteligencia artificial deja de ser una tendencia tecnológica para convertirse en una herramienta capaz de resolver problemas específicos.

Los resultados más visibles comienzan a aparecer en áreas donde existen procesos claramente definidos y métricas que permiten medir el impacto. Automatización documental, generación de reportes, análisis de grandes volúmenes de información, soporte interno a colaboradores y asistencia en el desarrollo de software son algunos ejemplos donde las organizaciones están logrando mejoras significativas en tiempos de ejecución y productividad.

No obstante, la tecnología por sí sola rara vez explica el éxito de estos proyectos.

Durante el Summit también quedó claro que los datos continúan siendo uno de los factores más determinantes. La calidad de la información, su disponibilidad y el contexto asociado a ella siguen condicionando la capacidad de los modelos para generar resultados consistentes. Incluso las herramientas más avanzadas encuentran limitaciones cuando operan sobre información fragmentada, desactualizada o difícil de integrar.

La relevancia de este punto ha sido respaldada por distintos estudios de mercado. Gartner estima que el 60% de los proyectos de inteligencia artificial que no cuenten con datos preparados para IA serán abandonados, mientras que el 83% de los líderes empresariales considera que una infraestructura de datos más sólida aceleraría la adopción de inteligencia artificial dentro de sus organizaciones.

A esto se suma otro elemento que con frecuencia recibe menos atención: la gobernanza.

La rápida adopción de plataformas de inteligencia artificial ha impulsado fenómenos como el uso no autorizado de herramientas externas por parte de colaboradores, una práctica que incrementa los riesgos asociados a la protección de información corporativa y cumplimiento regulatorio. Lejos de convertirse en una barrera para la innovación, los modelos de gobernanza permiten crear las condiciones necesarias para escalar estas iniciativas de forma sostenible.

La experiencia también muestra que muchas de las dificultades asociadas a la inteligencia artificial tienen un origen menos tecnológico de lo que suele suponerse. A medida que las organizaciones avanzan en sus procesos de adopción, los desafíos relacionados con gestión del cambio, capacitación y liderazgo comienzan a ocupar un lugar central dentro de la conversación.

Incorporar inteligencia artificial implica modificar hábitos de trabajo, redefinir responsabilidades y ayudar a los equipos a comprender cómo utilizar estas capacidades dentro de su actividad cotidiana. Sin ese proceso de adaptación, incluso las implementaciones técnicamente exitosas pueden enfrentar obstáculos para generar valor a gran escala.

Por esa razón, las organizaciones más avanzadas están dejando atrás la lógica de proyectos aislados para construir capacidades permanentes alrededor de la inteligencia artificial. El objetivo ya no consiste en desplegar herramientas de manera puntual, sino en integrarlas progresivamente dentro de los procesos que sostienen la operación del negocio.

Los incentivos para avanzar son evidentes. De acuerdo con el estudio Global Talent Trends 2024-2025 de Mercer, el 53% de los ejecutivos espera mejoras de productividad de entre 10% y 30% gracias a iniciativas de inteligencia artificial y automatización durante los próximos tres años. El mismo estudio señala que el 56% de los líderes consultados ya reporta incrementos de eficiencia asociados al uso de IA y que el 46% identifica mejoras en innovación derivadas de estas capacidades.

México cuenta con condiciones favorables para acelerar este proceso. La inversión tecnológica continúa creciendo, existe un ecosistema empresarial cada vez más interesado en la innovación y las capacidades de inteligencia artificial evolucionan a un ritmo sin precedentes. Sin embargo, el impacto de estas tecnologías dependerá cada vez más de la capacidad de las organizaciones para incorporarlas de forma efectiva dentro de su operación diaria.

La etapa de descubrimiento ya comenzó a quedar atrás. Para muchas empresas mexicanas, la siguiente conversación estará centrada en productividad, eficiencia y resultados medibles. Ahí es donde la inteligencia artificial empezará a demostrar su verdadero alcance.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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