La gestión térmica se convierte en una estrategia para ampliar la capacidad en la era de la IA en América Latina

A medida que continúa creciendo la demanda de infraestructura digital, una de las mayores oportunidades para los operadores de data centers es obtener más valor de cada megavatio disponible. En América Latina, la inversión en computación en la nube, inteligencia artificial (IA) y servicios digitales se acelera, impulsando la demanda de nueva capacidad para data centers.
Al mismo tiempo, el acceso a energía, agua e infraestructura de la red eléctrica sigue siendo un desafío en muchos mercados. Como resultado, la gestión térmica está pasando de ser una función de apoyo a convertirse en una estrategia para ampliar la capacidad, que puede ayudar a los operadores a maximizar los recursos existentes, poner nuevas cargas de trabajo en operación con mayor rapidez y mejorar el retorno de las inversiones en infraestructura.
Los sistemas de enfriamiento representan entre el 30% y el 40% del consumo energético de un data center, lo que los convierte en una de las mayores oportunidades para mejorar el desempeño general de la instalación. Esta oportunidad cobra aún más importancia a medida que las cargas de trabajo de IA impulsan mayores densidades por rack y requisitos de potencia más elevados. Se prevé que algunas implementaciones de próxima generación superen los 100 kW por rack, lo que plantea nuevas exigencias para la infraestructura térmica.
Para los operadores, esto cambia el papel del enfriamiento. Ya no se trata únicamente de mantener temperaturas operativas seguras. Cada vez más, es una decisión de negocio que influye en cuánta capacidad de cómputo puede soportarse, con qué eficiencia se aprovecha la potencia disponible y qué tan rápido las instalaciones pueden comenzar a generar ingresos.
Cada megavatio consumido por la infraestructura de enfriamiento es un megavatio que no está disponible para cargas de cómputo que generan ingresos, por lo que la estrategia térmica se convierte en un factor directo tanto para la utilización de la capacidad como para el retorno de la inversión.
Históricamente, mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo de agua solía exigir concesiones entre ambos objetivos. Hoy, los avances en gestión térmica ayudan a los operadores a abordarlos de manera simultánea. Al mejorar la eficiencia del enfriamiento, las organizaciones pueden soportar más cargas de cómputo dentro del mismo límite de potencia, poner nueva capacidad en operación con mayor rapidez y reducir los requisitos de infraestructura. Esto ayuda a acelerar la puesta en marcha de cargas de trabajo que generan ingresos y a aprovechar mejor los recursos disponibles.
Un área prometedora de innovación es el aprovechamiento del calor residual como recurso energético. Un diseño de referencia reciente de Johnson Controls evaluó una arquitectura con chillers de absorción que podría reducir hasta un 44% el consumo eléctrico asociado al enfriamiento, liberar 97 MW adicionales de capacidad de cómputo con la misma capacidad eléctrica asignada al sitio, alcanzar un PUE proyectado de 1,23, eliminar el consumo de agua en sitio para enfriamiento y aprovechar hasta un 57% del calor residual disponible. El diseño también demostró el potencial de reducir hasta un 43% las emisiones del sistema de enfriamiento. Johnson Controls estima que redirigir hacia cargas de trabajo de IA la potencia que antes consumían los sistemas de enfriamiento podría generar hasta US$18.000 millones en ingresos adicionales durante la vida útil de una fábrica de IA de 1 GW.
Otros diseños de referencia muestran resultados similares. Una arquitectura con chillers enfriados por aire mostró una mejora del 32% en el consumo anual de energía, permitió reasignar aproximadamente 50 MW a las cargas de cómputo y logró cero consumos de agua, con un ahorro de más de 12 millones de galones de agua al día. Estos ejemplos ilustran cómo la innovación térmica puede liberar una capacidad adicional significativa sin requerir nueva infraestructura eléctrica, ayudando a los operadores a maximizar la capacidad de cómputo que genera ingresos y, potencialmente, a reducir los requisitos de infraestructura de soporte.
Para los operadores de data centers en América Latina, el éxito dependerá no solo de asegurar recursos adicionales, sino también de maximizar el valor de los que ya están disponibles al poner nueva capacidad en operación con mayor rapidez, reducir la complejidad de la infraestructura y aumentar la capacidad de cómputo generadora de ingresos que puede soportar cada megavatio. A medida que la IA continúa transformando la industria, la gestión térmica se convierte en una herramienta crítica para aumentar la capacidad, acelerar la obtención de valor y mejorar la rentabilidad de las operaciones de data centers. Los operadores que obtengan la mayor ventaja serán aquellos capaces de convertir los recursos energéticos, hídricos y de infraestructura en una capacidad de cómputo más productiva, un desempeño financiero más sólido y crecimiento a largo plazo.
(datacenterdynamics.com)
Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú
Mantente conectado a nuestra plataforma de negocios y revista, haciendo clic aquí y suscribiéndote a nuestro newsletter para contenido de valor diario