Perspectivas globales del mercado de Data Centers 2026-2050

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PwC publicó su informe Global Data Centre Outlook 2026-2050, un análisis elaborado junto con Oxford Economics que modela el gasto de capital en centros de datos en 46 países y regiones, una cobertura que representa la mayor parte de la producción económica mundial. Según la proyección central del estudio, los centros de datos atraerán US$31,6 billones de inversión a nivel global hasta 2050, con un escenario alcista que podría acercarse a los US$50 billones si la adopción de inteligencia artificial se acelera, y uno bajista de alrededor de US$22 billones.

Para dimensionar la magnitud de la cifra, PwC la compara con ciclos históricos de infraestructura: la inversión combinada en la construcción ferroviaria de Reino Unido y Estados Unidos entre 1840 y 1900 sumó cerca de US$0,72 billones en dólares de 2025, mientras que la expansión de internet entre 1996 y 2001 totalizó aproximadamente US$3,29 billones.

Un ciclo que no se detiene

A diferencia de otros ciclos de infraestructura, en los que el gasto se concentraba al inicio y luego disminuía, el informe señala que la inversión en centros de datos se reinicia cada cuatro a seis años, sin señales de agotarse. El gasto de capital anual pasaría de aproximadamente US$800.000 millones en 2026 a US$1,1 billones en 2030 y a US$1,8 billones en 2050.

La razón, según PwC, está en la estructura del gasto: por cada dólar invertido en construcción se comprometen otros US$12 en equipamiento tecnológico —servidores, GPU, CPU, almacenamiento y redes— que debe renovarse cada cuatro a seis años debido a su rápida obsolescencia. Como resultado, la proporción del gasto destinada a equipamiento TIC pasaría de 70 % en 2026 a 93 % en 2050 a nivel global. Un centro de datos, señala el reporte, funciona en esencia como «una suscripción de reemplazo de chips envuelta en un edificio».

Cinco compradores, tres tipos de carga de trabajo

El informe identifica un mercado cada vez más fragmentado. Si la era de la nube estuvo dominada por los hiperescaladores, la era de la IA suma al menos cinco perfiles de comprador: neoclouds, desarrolladores de modelos, plataformas de inferencia, empresas y gobiernos, cada uno con distintos perfiles de riesgo y financiamiento.

A esto se añade una diferenciación por tipo de carga de trabajo. La nube tradicional sigue patrones de población y PIB; la inferencia de IA es sensible a la ubicación por factores de latencia, regulación y soberanía de datos; y el entrenamiento de modelos es más móvil, y se concentra en mercados con energía barata, chips disponibles y talento técnico. Según las estimaciones de PwC, alrededor del 30 % de las cargas de trabajo actuales tienen requisitos de localización, una proporción que crece con rapidez.

Cinco factores determinan el mapa global de inversión

El estudio identifica cinco fuerzas que definirán la distribución geográfica del capital: la disponibilidad de energía asequible y confiable (donde destacan Medio Oriente y los países nórdicos); la latencia y conectividad (fuerte en Estados Unidos, Alemania, Francia, Australia, Brasil e India); la seguridad y confiabilidad regulatoria para alojar datos sensibles (ventaja de Europa); el acceso a GPU y profundidad del ecosistema de semiconductores (Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, Taiwán y Malasia); y la certidumbre regulatoria, donde Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Singapur lideran en coordinación de inversión.

Distribución regional

Según el informe, América concentrará US$16,5 billones del gasto acumulado, de los cuales Estados Unidos representa US$15,1 billones (cerca del 48 % del total mundial), una participación muy superior a su peso en el PIB global, gracias a su ecosistema de chips avanzados y a la concentración de los principales desarrolladores de modelos e hiperescaladores.

Asia Pacífico sumaría US$8,2 billones, por debajo de su peso económico mundial, con China e India como mayores fuentes de demanda incremental. Es la región con mayor variación según el escenario de adopción: podría crecer 69 % en un escenario acelerado o caer 34 % en uno lento.

Europa atraería US$5,6 billones, una participación considerada inferior a su peso económico por restricciones energéticas, obstáculos de planificación y regulación fragmentada; el informe cita como ejemplo la prohibición de nuevos centros de datos en Ámsterdam en 2025 por limitaciones de terreno y red eléctrica. Los países nórdicos emergen como alternativa, con precios eléctricos entre 40 % y 50 % más bajos que gran parte de Europa.

Medio Oriente, con US$1,1 billones, mostraría la tasa de crecimiento anual compuesta más rápida del mundo, apalancada en la coordinación estatal de energía, capital y permisos.

África, con US$255.000 millones, es —según PwC— la única región cuyo escenario central no depende principalmente de la adopción de IA, sino de infraestructura digital básica, lo que la convierte en una de las apuestas de menor riesgo del mapa. Kenia destaca por una matriz eléctrica con aproximadamente 95 % de energías renovables.

El informe también incluye una proyección específica para Chile: en el escenario central, la inversión acumulada en centros de datos alcanzaría los US$136.000 millones entre 2026 y 2050, con un total de US$7.221 millones en el país. En un escenario de adopción acelerada de IA la cifra subiría a US$162.000 millones, y en uno de adopción lenta bajaría a US$104.000 millones. PwC destaca a Chile, junto con Canadá, como una de las apuestas más sólidas respaldadas en sostenibilidad, gracias a su energía solar competitiva.

Dos escenarios geopolíticos

PwC modeló además dos escenarios de fragmentación geopolítica. El primero simula una intensificación de los controles de exportación de semiconductores entre Estados Unidos y China: el gasto de capital anual caería a la mitad del escenario central hacia 2030 antes de recuperarse, con un déficit acumulado de unos US$6 billones para 2050 (llevando el total global de US$31,6 billones a US$25,5 billones). Medio Oriente sería la región proporcionalmente más afectada, con una caída de 29 % en su gasto acumulado.

El segundo escenario asume que la soberanía digital se convierte en el principio organizador de las inversiones, con gobiernos y sectores regulados alojando localmente las cargas de trabajo consideradas críticas. En este caso el gasto total global caería solo 6,7 %, hasta US$29,5 billones, pero con una fuerte redistribución: Asia Pacífico ganaría un 7 % adicional —con India, Vietnam, Indonesia, Filipinas y Tailandia como principales beneficiarios—, mientras Estados Unidos perdería cerca de US$2,9 billones por la repatriación de cargas de trabajo a sus países de origen.

La energía, el cuello de botella común

En todos los escenarios analizados, PwC identifica la energía como la restricción más determinante. La capacidad de transmisión, la disponibilidad de subestaciones y los plazos de entrega de transformadores —que hoy alcanzan varios años— condicionan qué proyectos pueden construirse y cuándo. El informe recomienda a los gobiernos tratar los centros de datos como infraestructura estratégica nacional, coordinando energía, capital y permisos bajo un solo canal de inversión, y adquirir con anticipación componentes críticos de red.

Para los inversionistas, PwC recomienda evaluar los centros de datos como un activo híbrido —con riesgos distintos en su infraestructura inmobiliaria, su componente energético y su exposición a semiconductores— y diversificar más allá de los mercados tradicionales consolidados. Para los operadores, sugiere definir con claridad si compiten en el mercado global de hiperescala o en el de infraestructura soberana regional, y priorizar la velocidad de acceso a energía sobre otros factores.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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