Cinco factores que favorecen una implementación real de la inteligencia artificial

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Aunque muchas empresas están adoptando herramientas de inteligencia artificial (IA), parte de ellas lo hace sin garantizar una formación adecuada de sus empleados, que a la hora de la verdad no comprenden su uso o implicaciones legales. Y esto ocurre a pesar de la entrada en vigor del reglamento europeo IA Act.

Así lo advierte la escuela de negocios Founderz. Su cofundadora y co-CEO, Anna Cejudo, explica que “implantar IA en una empresa sin formar al equipo es como instalar maquinaria sin dar instrucciones de uso: funciona hasta que falla, y cuando falla, nadie sabe por qué”.

Cejudo aprecia la “necesidad de saber qué ocurre dentro de la empresa, qué herramientas se usan, cuáles no y, a partir de ahí”, indica, “la formación deja de ser un gasto para convertirse en la inversión con mayor retorno del año”.

La firma publica una lista con cinco pasos que permiten sentar las bases de una buena implementación de la IA para el nuevo curso.

Lo primero, antes de invertir en cursos formativos, es realizar un “diagnóstico del uso real” para saber exactamente cómo se está aplicando la IA en la empresa. Esto incluye identificar el número de herramientas activas, la frecuencia de uso y los objetivos.

A continuación, recomienda establecer normas para configurar una “política corporativa” sobre qué datos se pueden introducir en las herramientas de IA y cuáles no.

El tercer paso consiste en concienciar, pero adaptando las explicaciones sobre IA al tipo de profesional. Lo mejor es apostar por una “formación diferenciada” entre los miembros de los equipos directivos, que deben comprender el impacto estratégico de la tecnología, y los perfiles operativos, que necesitan orientar sus conocimientos a la práctica diaria.

La “revisión de procesos” es fundamental. Tal y como comentan desde Founderz, “la inteligencia artificial permite optimizar y acelerar procesos, pero su valor depende de la capacidad de las personas para supervisar, interpretar y validar los resultados. Por ello, su uso debe estar siempre acompañado de criterio humano y una revisión adecuada”.

Por último, las empresas deben darle un “impulso a la adopción” y acompañar a las personas en la aplicación de las habilidades adquiridas. Esto implica detectar casos de uso, incorporar la IA a los flujos de trabajo cotidianos y medir sus efectos.

“Las empresas que aprovecharán realmente el potencial de la IA no serán las que tengan más tecnología, sino las que cuenten con profesionales mejor preparados para utilizarla”, considera Pau Garcia-Milà, co-CEO y cofundador de Founderz.

“Hoy la tecnología está al alcance de todos”, señala, pero “la verdadera ventaja competitiva reside en el criterio con el que se aplica, y ese criterio se construye mediante la formación”.

“Este curso marca un antes y un después”, según Garcia-Milà. “El IA Act exige que las organizaciones adopten medidas para garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA entre las personas que utilizan esta tecnología”.

“Las organizaciones que lleguen a 2027 sin un programa de formación estructurado no solo perderán eficiencia, también asumirán un riesgo legal”, advierte.

(silicon.es)

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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