La inteligencia artificial llega a las ciudades, tecnología para anticipar riesgos y mejorar la seguridad

Las ciudades inteligentes están dejando de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad que transforma la manera de proteger a millones de personas. En América Latina, donde cerca del 80% de la población vive en zonas urbanas, la tecnología empieza a ocupar un papel clave para mejorar la seguridad, atender emergencias y hacer más eficientes los espacios públicos.
El cambio va mucho más allá de instalar cámaras de vigilancia. Las nuevas soluciones de inteligencia artificial, analítica de video y sensores permiten interpretar lo que ocurre en calles, terminales, parques, zonas industriales y otros lugares de alta circulación. La información obtenida ayuda a las autoridades a identificar situaciones inusuales y reaccionar con mayor rapidez ante posibles riesgos..
Este avance también está impulsando el mercado de las ciudades inteligentes. En 2025, este sector alcanzó un valor superior a los 105.600 millones de dólares y las proyecciones apuntan a que podría superar los 595.200 millones de dólares hacia 2034. Detrás de estas cifras está una creciente necesidad de contar con ciudades más seguras, conectadas, eficientes y capaces de responder a nuevos desafíos.
En este escenario, las compañías trabajan junto con autoridades, organismos de seguridad y socios tecnológicos para desarrollar soluciones que puedan adaptarse a las necesidades de cada ciudad. La combinación de video, audio, inteligencia artificial y herramientas de análisis permite mejorar la prevención del delito, apoyar investigaciones y entregar información útil durante situaciones de emergencia.
Una de las principales ventajas está en que parte del análisis puede realizarse directamente en las cámaras y dispositivos instalados en el entorno urbano. Esta capacidad permite procesar información en el mismo lugar donde ocurre un hecho, reduciendo la necesidad de enviar grandes cantidades de datos a centros de procesamiento y facilitando respuestas más rápidas. También puede contribuir a disminuir costos relacionados con almacenamiento y transmisión.
La tecnología también encuentra aplicaciones fuera de la seguridad. El conteo de personas, el análisis de desplazamientos, el monitoreo del tráfico y la detección de concentraciones inusuales pueden ayudar a organizar eventos, mejorar la movilidad y planificar espacios públicos. Incluso la integración entre cámaras y radares permite vigilar grandes áreas durante el día o la noche y distinguir entre personas, vehículos y otros objetos, reduciendo falsas alarmas.
El desafío para las ciudades será aprovechar estas herramientas sin perder de vista la protección de los ciudadanos. La inteligencia artificial, la videovigilancia y los sistemas conectados pueden convertirse en aliados para construir entornos más seguros y preparados frente a delitos, inundaciones, incendios o grandes concentraciones de personas. La ciudad inteligente, en definitiva, no es la que más tecnología instala, sino la que utiliza los datos para tomar mejores decisiones y proteger a quienes la habitan.
Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú
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