Soluciones de infraestructura para Data Centers
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El escenario

ARQUITECTO TICS
El negocio de la infraestructura de centros de datos se considera severamente amenazado por el crecimiento de las ofertas de alternativas en la nube, así como por la lamentable reducción de operaciones y desgraciadamente, por el cierre de algunas empresas que no lograron resistir las consecuencias económicas de la pandemia de Covid-19.
Sin embargo, los centros de datos no van a desaparecer de las actividades regidas por normas, regulaciones, leyes, procedimientos y demás intervenciones burocráticas que se necesitan para producir en nuestra realidad nacional y regional.
Infraestructura pasiva para centros de datos
Todas las soluciones de infraestructura física, las que van desde la obra civil inicial, aislamiento y acondicionamiento físico, accesos y controles mecánicos, pisos elevados y estructura metálica, gabinetes, ductos, bandejas y lo que no es eléctrico o electrónico, sufrirá el impacto de ver reducidos los nuevos proyectos de data center comerciales generales.
Infraestructura activa para centros de datos
La infraestructura tradicionalmente activa en los data centers, sigue estando dominada, por la energía y el enfriamiento. Las inversiones en inteligencia colateral de gestión, monitoreo y control electrónico de infraestructura activa han pasado a un segundo plano en aras de la automatización, la resiliencia y la autonomía operacional, explicada en buena parte por las restricciones de personal debido a las medidas de contención de la pandemia.
En este sentido, las herramientas de tele control, derivadas del uso de tecnologías industriales sobre IP (Por ejemplo, modelos basados en SCADA) han ocupado un nicho interesante explicado en parte porque las soluciones monolíticas tradicionales, tienen como competidores a soluciones ligeras y ágiles, basadas en modelos de nube privada y con agilidad proporcionada por el uso masivo de aprendizaje de máquina, la aplicación más popular de la inteligencia artificial en el control de infraestructura.
¿Y dónde está el negocio?
Siendo muy conservadores y cautelosos con esta clase de comentarios o conclusiones, hay que señalar que nuevamente, la evolución pone a prueba a los integradores nacionales y regionales.
En el contexto general, no hay duda de que tendremos una contracción significativa de los negocios en general, la cual, por cierto, generará una contracción del empleo especializado, el cual, como en toda crisis, se verá forzado a reinventarse y cambiar de rubro para sobrevivir. Posiblemente, esa mano de obra calificada no regrese al rubro y se mantenga en nuevas actividades, lo que causará ciertamente problemas si se presenta el famoso “rebote” económico antes de lo esperado.
En el caso de las actividades relacionadas con componentes pasivos o activos, se producirá probablemente una reducción aún mayor de la capacidad de inventario local, es decir, cada vez más tendremos el modelo de distribución “Build to Order”, es decir, “Fabricación a pedido” y cada vez tendremos menos el modelo de stock regular en mayoristas y distribuidores.
Las consecuencias de la dilatación de la entrega, son muchas, pero las económicas son sin duda las que más afectan a la cadena de pagos y a la supervivencia empresarial. Los fabricantes tienen la legítima intención de mantener contentos a los inversionistas, sin embargo, vale la pena reflexionar si asfixiar al canal mayorista e integrador será rentable a largo plazo o no.