NVIDIA se suma a la apuesta por los centros de datos en el espacio
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“Nos vamos al espacio”, anunció el pasado lunes Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, durante la conferencia GTC de la compañía. No obstante, matizó posteriormente sus declaraciones: “Ya hemos estado en el espacio”. Según explicó, los chips de la empresa ya se encuentran en satélites en órbita terrestre. La novedad es el cambio de enfoque, desde implementaciones puntuales hacia despliegues a mayor escala. “También construiremos centros de datos en el espacio”, declaró
Para avanzar en esta estrategia, Nvidia trabaja en una nueva versión de su plataforma insignia de chips Vera Rubin. “Va a salir al espacio y pondrá en marcha centros de datos en el espacio”, indicó Huang.
Según Chen Su, director de Marketing de Productos de IA periférica de Nvidia, el módulo Space-1 Vera Rubin estará disponible en 2027. La compañía también anunció un nuevo chip ya disponible, el Nvidia IGX Thor, que ofrece ocho veces la potencia de cálculo del anterior estándar de referencia para la computación de IA espacial. Este chip se basa en la arquitectura Blackwell.
En la actualidad, las empresas de satélites suelen utilizar el Nvidia Jetson Orin, un sistema de computación de IA desarrollado originalmente para robótica y aplicaciones en el borde. “Diría que es la GPU más popular que se utiliza en el espacio”, señaló Su a Network World, para añadir: “Es nuestro superordenador de IA integrado”.
El Jetson Orin, lanzado en 2022, se basa en la arquitectura Ampere, más antigua. Según Su, los clientes lo emplean para ejecutar cargas de trabajo de procesamiento de imágenes directamente en órbita, en lugar de enviar datos sin procesar a tierra para su tratamiento. Esto permite evolucionar de modelos de “datos como servicio” hacia “inteligencia como servicio”.
Por ejemplo, en lugar de transmitir datos de imagen sin procesar —un proceso que puede tardar horas o incluso días—, un satélite puede enviar información procesada, como la detección de daños en infraestructuras o incidencias en carreteras, con valor comercial inmediato.
“La IA también puede ayudar a los satélites a navegar por la órbita terrestre baja con mayor seguridad, evitar colisiones y operar de forma más autónoma”, añadió Su.
Además, esta tecnología puede aplicarse a otras cargas de trabajo intensivas. La compañía Kepler Communications, por ejemplo, utiliza Jetson Orin en su red de comunicaciones por satélite. Según su directora ejecutiva, Mina Mitry, esta capacidad permite que sus satélites sean más inteligentes, “lo que nos permite gestionar y enrutar los datos de forma inteligente a través de nuestra constelación”.
De acuerdo con Su, el Jetson Orin ya está llevando al espacio capacidades de computación comparables a las de un centro de datos, y los nuevos chips ampliarán aún más el procesamiento en tiempo real en la próxima generación de satélites.
Sin embargo, no todos los analistas comparten el entusiasmo. Según Bill Ray, de la firma Gartner, los centros de datos orbitales representan una inversión cuestionable. “La prisa por desarrollar centros de datos orbitales ha alcanzado un punto álgido de locura”, escribió en un informe reciente, para añadir: “A pesar del bombo, estos centros de datos espaciales no podrán cumplir la promesa de un análisis útil de datos terrestres para aplicaciones terrestres durante décadas, y puede que nunca lo logren”.
No obstante, para Su los casos de uso actuales son distintos. “Se trata de cargas de trabajo de computación periférica. Es inferencia de IA para datos multidimensionales destinados a la recuperación ante desastres y la predicción meteorológica”.
Kepler Communications anunció el lunes que ofrecerá procesamiento escalable en el espacio como servicio, ampliando su oferta más allá de la conectividad. La empresa cuenta con una constelación de diez satélites equipados con 40 módulos Jetson Orin, conectados mediante enlaces ópticos y capaces de soportar cargas de trabajo de IA. Esto incluye modelos de computación distribuida, lo que permite escalar dinámicamente las cargas de trabajo a través de la constelación.
Otras compañías también están utilizando chips de Nvidia para impulsar la computación de IA en el espacio, como Sophia Space, que recientemente cerró una ronda de financiación inicial de 10 millones de dólares para sus sistemas y tecnología de refrigeración, y Starcloud, que lanzó la GPU Nvidia H100 al espacio el pasado mes de noviembre. Esta última prevé desplegar un clúster de GPU en órbita en 2027.
“El espacio tendrá un enorme potencial en el futuro”, concluyó Su.
(computerworld.es)
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