La convergencia entre TI y TO está impulsando una revolución en las operaciones de los centros de datos

El auge de las cargas de trabajo de IA que requieren un uso intensivo de recursos informáticos ha transformado para siempre el panorama de los centros de datos.
Si bien, históricamente, la capacidad ha podido adaptarse a la demanda, esto ya no es así. Ahora, proyectos ambiciosos como Stargate son necesarios para cumplir los ambiciosos objetivos de los hiperescaladores y los creadores de modelos. Para hacer frente al déficit en el suministro energético, las empresas están explorando una serie de soluciones, desde la generación in situ y los pequeños reactores nucleares modulares hasta un mayor uso de soluciones de almacenamiento de energía en baterías, todas ellas en combinación con la red eléctrica.
Pero, junto a las ambiciosas ampliaciones e inversiones, es necesaria una revolución operativa para cumplir los requisitos de la era de la IA. En su núcleo se encuentra la convergencia de los sistemas de tecnología de la información (TI) y de tecnología operativa (TO). La coordinación fluida entre estos elementos —ya sea en telemetría y análisis o en energía y mantenimiento— permite una eficiencia operativa sin precedentes.
No se puede subestimar el potencial de la convergencia entre TI y TO. Una vez conectadas, las soluciones de AIOps pueden alcanzar nuevos niveles de inteligencia, eficiencia, resiliencia y —lo que es fundamental— escalabilidad en los centros de datos.
El nuevo panorama
Históricamente, los sistemas de TI y de TO existían de forma aislada. Diferentes equipos se encargaban de ellos, actuando de forma independiente unos de otros. Separar ambos tenía sentido, durante un tiempo. La TI proporcionaba la columna vertebral digital del centro de datos, mientras que la TO se encargaba de la alimentación eléctrica, la refrigeración y los controles ambientales. Más allá de la planificación de la capacidad, ambos podían gestionarse como grupos de sistemas diferenciados.
Hoy en día, los centros de datos son mucho más que almacenes llenos de servidores. Están conformados por sistemas sofisticados e interrelacionados que abarcan tanto lo digital como lo físico.
La IA es una fuerza impulsora de ese cambio. Las cargas de trabajo de IA no solo plantean mayores exigencias a la infraestructura informática y de red, sino que también requieren respuestas dinámicas por parte de los sistemas de refrigeración y energía. Esto solo puede coordinarse rompiendo los silos entre TI y TO, unificando los datos y los controles en ambos ámbitos.
Este tipo de convergencia entre TI y TO tiene el potencial de mejorar la utilización de los recursos, reducir los tiempos de respuesta e impulsar una serie de procesos predictivos e incluso autónomos, desde la distribución de las cargas de trabajo hasta el mantenimiento.
A la hora de la verdad
Lograr la convergencia entre TI y TO es más fácil de decir que de hacer. Las operaciones de los centros de datos pueden contar con un sinfín de sistemas heredados, políticas obsoletas y estructuras organizativas aisladas, todo lo cual crea barreras entre los sistemas.
Desde el punto de vista organizativo, existen diferencias culturales y estratégicas entre los equipos de TI y de TO. Es fácil caer en estereotipos: el profesional de TI al que le gusta «actuar rápido y romper cosas» y el trabajador de TO, más reflexivo, que da prioridad a la resiliencia. Se trata, por supuesto, de una simplificación excesiva. Pero hay algo de verdad en ello. Estos equipos tienen formas de trabajar diferentes y, a menudo, trabajan en espacios distintos. Acercar sus formas de trabajar forma parte del reto de la convergencia, creando equipos multifuncionales con objetivos comunes y conocimientos especializados compartidos.
También existen barreras técnicas para el cambio. En un sentido muy real, los sistemas de TI y de TO hablan idiomas diferentes. Muchos sistemas de TO se basan en protocolos industriales propietarios y hardware físico, mientras que las redes de TI utilizan protocolos como el TCP/IP. Para que la convergencia tenga éxito, es necesario que estos diversos protocolos y sistemas se traduzcan y se conecten mediante diversos medios. La integración es una solución clave. Esto puede facilitarse colaborando con proveedores que ofrezcan soluciones que abarquen tanto la TI como la TO; de ese modo, podrán ayudarle en su proceso de convergencia.
Las cuatro fases de la convergencia entre TI y TO
Fase I: Conectividad de datos
La base de cualquier transformación son los datos unificados. Conectar los sistemas de OT a una plataforma de datos y estandarizar los formatos de datos permite un flujo de datos en tiempo real en todas las operaciones. Lo mejor es empezar por los sistemas no críticos antes de pasar a la infraestructura crítica para la misión.
Fase II: Cuadros de mando unificados
Partiendo de esta conectividad de datos, los operadores pueden adoptar herramientas de visualización que den vida a esos datos tanto para los equipos de TI como de TO. Ese nivel de visibilidad supone el fin de los silos de información y abre la posibilidad de generar nuevas sinergias y eficiencias operativas.
Fase III: Respuestas automatizadas
La siguiente fase, y posiblemente la de mayor impacto, es la implantación de soluciones automatizadas. Un flujo constante de datos procedentes tanto de TI como de TO puede impulsar la funcionalidad de AIOps, capaz de ajustar la refrigeración y la gestión de la energía en tiempo real.
Fase IV: Operaciones predictivas
Las operaciones predictivas llevan los sistemas automatizados un paso más allá. Los modelos de aprendizaje automático se basan en datos históricos y en tiempo real para predecir resultados y responder en consecuencia. Por ejemplo, el mantenimiento predictivo se basa en una serie de puntos de datos para determinar cuándo una máquina necesita mantenimiento, antes de que surja ningún problema. Más eficiencia, menos paradas no planificadas.
La revolución que se avecina
Para muchos operadores de centros de datos, este cambio ya está muy avanzado. A medida que la demanda de recursos informáticos preparados para la IA siga aumentando, la convergencia entre TI y TO pasará progresivamente de ser un factor diferenciador a convertirse en una necesidad comercial. Los flujos de datos conectados y los equipos multifuncionales serán la norma, al igual que el análisis predictivo y la automatización inteligente.
De cara al futuro —más allá de las cuatro fases expuestas en este artículo—, la próxima revolución se producirá en los centros de datos totalmente autónomos.
Esto aprovechará al máximo las funcionalidades que ofrece la convergencia entre TI y TO, reduciendo drásticamente la necesidad de intervención humana y proporcionando una eficiencia y una escala sin precedentes.
(datacenterdynamics.com)
Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú
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