Infraestructura digital como activo estratégico: soberanía, resiliencia e IA

El panorama de la infraestructura digital ha experimentado una importante transformación, dejando de ser una cuestión meramente técnica para convertirse en un activo estratégico fundamental para la competitividad y la soberanía de las empresas.

Para analizar este nuevo escenario, hemos charlado con Miguel Ángel Díaz, OpenShift Country Leader, Spain & Portugal de Red Hat, y Gonzalo Gómez-Lardies, Head of Commercial Strategy & Excellence de Inetum Iberia & Latam, que coinciden en señalar que la modernización de la virtualización es hoy una decisión de negocio crítica que determina la velocidad de innovación y la capacidad de adoptar tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial.

Para Gómez-Lardies, la virtualización ha dejado de ser una conversación relacionada con el CPD para centrarse en la competitividad y, cada vez más, en la soberanía operativa. Según explica, “estamos viendo que la infraestructura digital se trata ya como un activo estratégico. Y para que ese activo sea gobernable y rentable, la capa de virtualización tiene que dar flexibilidad para seleccionar a los proveedores, así como consistencia operativa y resiliencia”.

Este cambio está impulsado por una realidad de mercado que se pone de manifiesto en el informe sobre el Estado de la Virtualización, donde el 70% de las organizaciones ya están moviendo cargas de trabajo hacia plataformas nuevas o adicionales, buscando evitar las limitaciones de los sistemas tradicionales: “no es un ajuste técnico, es un cambio estratégico sobre cómo las empresas conciben su infraestructura como habilitador del negocio”, apunta.

Desde su perspectiva, Díaz subraya que el mercado está en pleno movimiento debido a los altos costes de licencias y la dependencia de proveedores únicos. Los datos son reveladores: un 76% de las organizaciones considera probable o altamente probable cambiar de hipervisor en los próximos tres años. Ante este riesgo de dependencia, Díaz es tajante al afirmar que la solución reside en la apertura: “Evidentemente, si no queremos volver a depender de un proveedor con su solución propietaria, hemos de apostar por una solución de Código Abierto que nos va a permitir emplearla tal cual o con soporte empresarial por distintas organizaciones”.

De coste a inversión: la virtualización como habilitador de crecimiento

Pero, ¿cómo pueden las organizaciones asimilar que la modernización de la virtualización es una prioridad estratégica y no solo un coste más? Según Gómez-Lardies, es importante responder a esta pregunta con números y con el impacto que tiene en el negocio: “El primer argumento es el coste de oportunidad: si tu infraestructura te obliga a ciclos de despliegue de semanas cuando tu competidor lo hace en horas, estás perdiendo mercado”.

Otro factor a tener en cuenta es que la economía de la IA está reescribiendo el CAPEX/OPEX de los centros de datos. La disponibilidad y coste de las CPUs y las GPUs es cada vez más limitada y está obligando a operar con más eficiencia y con una arquitectura que no penalice el escalado de recursos.

En la actualidad, este hecho se pone de manifiesto con la adopción de los copilotos y agentes de IA, que son cada vez más autónomos y van más allá de comportarse como un mero interfaz que responde a las preguntas de los usuarios: son capaces de ejecutar tareas contra procesos y sistemas, actuar ante eventos y encadenar acciones sin necesidad de intervención humana. “Y eso exige una base de plataforma más flexible y gobernable que no dispare los costes. Lo que proponemos desde Inetum es pragmático: no migrar todo de golpe, sino diseñar una hoja de ruta por oleadas, priorizando cargas con más impacto en el negocio. Red Hat pone la plataforma y nosotros la estrategia, el talento y el acompañamiento”, resalta Gómez-Lardies.

Dos de cada tres organizaciones que ya han dado el paso hacia la modernización de la virtualización afirman haber alcanzado o superado completamente sus objetivos. Los beneficios que más destacan son la capacidad para habilitar estrategias de nube, la mejora de la seguridad ante desastres o la reducción de la dependencia del hardware físico.

Sin embargo, lo más interesante a la hora de considerar la virtualización moderna como una inversión es que las organizaciones están expandiendo su alcance a cargas de trabajo más críticas, como es el caso de aplicaciones empresariales vitales, bases de datos complejas, computación de alto rendimiento e infraestructura de red avanzada. “Ya no es solo consolidación de servidores, es el motor que permite ejecutar el negocio”, sentencia Díaz.

La infraestructura como requisito previo para desplegar IA

Efectivamente, la inteligencia artificial comienza a actuar como el gran catalizador de esta necesidad de modernización. Gómez-Lardies advierte que intentar desplegar IA sobre infraestructuras rígidas “es como querer construir un rascacielos sobre cimientos de los años 80”. La IA generativa requiere una base que escale rápido y mueva datos con fluidez entre entornos híbridos y multicloud, que ya representan la “nueva normalidad” para el 85% y 72% de las empresas, respectivamente.

Además, la IA no es solo el objetivo, sino también el medio; Díaz destaca que “la IA no solo es la carga de trabajo del futuro, sino también la herramienta que va a hacer que la infraestructura se gestione de forma más inteligente”, permitiendo la optimización automática de recursos y la predicción de cargas y fallos o reasignación dinámica de la capacidad, según el portavoz de Red Hat.

Otro detalle a tener en cuenta es que las organizaciones necesitan plataformas unificadas que cierren la brecha entre máquinas virtuales y contenedores. El 39% de los encuestados en el estudio de Red Hat prioriza la unificación de cargas virtualizadas y en contenedores en una sola plataforma. “Esa convergencia es clave para la IA, porque las aplicaciones se desarrollan en contenedores, pero hay componentes (como las bases de datos) que se despliegan sobre infraestructura que a menudo sigue siendo virtual”, apunta Díaz.

Por tanto, desde la perspectiva de estrategia de negocio, la infraestructura virtualizada inteligente debe convertirse en un motor de innovación. Para Inetum, la clave reside en cambiar el rol del departamento de TI “de operar infraestructura a optimizar y anticipar. La virtualización inteligente aporta ese salto porque introduce un modelo operativo donde la automatización y la IA reducen fricción y mejoran resiliencia. Junto a Red Hat lo tenemos claro, la IA ayuda a optimizar recursos, predecir cargas y fallos, y reducir intervención humana y errores: eso convierte parte del coste operativo en capacidad liberada para innovar”, desarrolla Gómez-Lardies.

Estratégicamente, esto se traduce en lo siguiente: menos tiempo “apagando fuegos”, más tiempo en modernización progresiva (VMs + contenedores) y en acelerar iniciativas de negocio sobre una base más estable y gobernable.

La migración: inevitable pero no siempre fácil

Sin embargo, la migración hacia estas plataformas modernas no está exenta de desafíos. Según Inetum, los frenos suelen ser los mismos que refleja el informe: complejidad de datos, tiempo de pruebas/validación y migración de definiciones de red y seguridad, temida por el 33% de las empresas.

Y aquí, el rol del partner vuelve a ser crítico. No se trata solo de mover máquinas virtuales,  se trata de entender el contexto de negocio, priorizar por oleadas, asegurar continuidad y diseñar el modelo operativo del “día después”.

En una migración, gobierno y seguridad son parte del diseño, no un “check” final. Por eso, tal y como explica el portavoz de Inetum, “en los enfoques de migración se contempla explícitamente trabajo de seguridad y cumplimiento dentro del proceso desde el inicio. Dicho en términos ejecutivos: la garantía no se basa en promesas, sino en disciplina de gobierno —definir qué políticas son innegociables, cómo se validan y quién firma— para que el cambio de plataforma mantenga consistencia y reduzca riesgo operativo”.

En resumen, para mitigar estos riesgos, se propone un enfoque de soberanía en tres capas (financiera, operativa y de gobierno), donde el proceso se realiza por oleadas para no comprometer la continuidad del negocio.

Como concluye Díaz, “la virtualización ha llegado para quedarse. El futuro es híbrido, es inteligente, combina máquinas virtuales con contenedores, y se gestiona con IA. Las organizaciones que entiendan esto y actúen ahora tendrán una ventaja competitiva real. Y contar con partners como Inetum, que combinan visión estratégica con capacidad de ejecución, hace que ese camino sea mucho más efectivo”.

(silicon.es)

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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