Centros de datos: la verdadera carrera consiste en suministrar energía, no solo capacidad de cómputo

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Buena parte del debate sobre inteligencia artificial gira en torno a chips, potencia de cómputo y nuevos modelos. Sin embargo, la infraestructura que sostiene ese crecimiento enfrenta restricciones que la tecnología por sí sola no resuelve. Así lo plantea Shrikant Chede, ingeniero y especialista en desarrollo de negocios en automatización industrial, robótica y centros de datos.

«¿Podemos entregar energía confiable, refrigeración y capacidad de centros de datos con la rapidez suficiente para sostener este crecimiento?», se pregunta Chede.

Un consumo que casi se duplicaría

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el consumo eléctrico mundial de los centros de datos pasaría de unos 485 TWh en 2025 a 950 TWh en 2030. Para Chede, esa expansión abre oportunidades en toda la cadena de energía e infraestructura, pero también deja al descubierto cuellos de botella.

Un sistema, no un edificio

El especialista subraya que un centro de datos no es simplemente un edificio lleno de servidores, sino un sistema interconectado que depende de varios elementos a la vez:

  • Generación eléctrica: acceso a electricidad confiable, con capacidad de generación, almacenamiento y contratación de energía.
  • Conexión a la red: capacidad disponible, subestaciones, transformadores y aparamenta. En algunos polos europeos, las colas para conectarse pueden extenderse de siete a diez años o más.
  • Terreno y permisos: sitios con acceso a energía, fibra óptica y agua, además de una vía regulatoria viable.
  • Refrigeración y agua: gestión térmica para equipos cada vez más densos, equilibrando consumo energético, disponibilidad de agua y costos.
  • Confiabilidad y seguridad: rutas de energía redundantes, respaldo, ciberseguridad, monitoreo y mantenimiento.
  • Cadena de suministro: disponibilidad oportuna de transformadores, equipos eléctricos y sistemas de enfriamiento.

Estos factores están conectados: un sitio puede tener terreno pero no capacidad de red, o contar con energía pero carecer de refrigeración adecuada o de una ruta clara de permisos. «La pregunta ya no es solo dónde podemos construir, sino dónde podemos poner capacidad en línea de manera confiable y a tiempo», sostiene Chede.

Los centros modulares, con límites

Una de las respuestas que el autor menciona son los centros de datos modulares, que emplean módulos ensamblados y probados en fábrica para distribución eléctrica, refrigeración, infraestructura de TI y monitoreo. Pueden desplegarse por etapas y ampliarse con la demanda, lo que resulta relevante en computación en el borde, sitios industriales, infraestructura regional y algunos despliegues de IA con limitaciones de espacio, tiempo o mano de obra.

El propio Chede matiza que modular no significa inmediato. Las conexiones a la red, los permisos, la preparación del terreno, la puesta en marcha y la integración siguen requiriendo tiempo, y un diseño modular no puede compensar la falta de suministro eléctrico.

De la generación al rack

La cadena que describe el especialista comienza con la generación y sigue por las redes de transmisión, las subestaciones, los transformadores y la distribución dentro de la instalación. Más adelante vienen los sistemas de respaldo, las baterías, los racks, los servidores, las redes y la refrigeración. Chede cita, a modo de ejemplo, a proveedores de cada eslabón, entre ellos RWE, EDF, Enel y NextEra Energy en generación; Siemens Energy, Hitachi Energy y GE Vernova en infraestructura de red; y Vertiv, Schneider Electric, Eaton, Delta Electronics, Dell Technologies, HPE, NVIDIA y Rittal en equipamiento eléctrico, térmico y de TI. Aclara que la lista no es exhaustiva y que varias empresas operan en más de una capa.

Tres prioridades para el sector

Chede identifica tres cambios necesarios:

  1. Planificar energía e infraestructura digital en conjunto. Gobiernos, operadores de red, productores de energía y desarrolladores deberían coordinar inversiones antes y considerar capacidad de red, generación futura y plazos realistas al elegir sitios.
  2. Diseñar para la flexibilidad y el crecimiento por fases. Conexiones graduales, almacenamiento en baterías, flexibilidad de la demanda y generación in situ pueden ayudar, según las condiciones de la red local, las metas de emisiones y la economía del proyecto. El autor aclara que la generación propia no sustituye la planificación de red a largo plazo.
  3. Medir la eficiencia de todo el sistema. El indicador PUE (efectividad en el uso de energía) es útil, pero insuficiente. Chede propone considerar también el uso de agua, la intensidad de carbono, la eficiencia de las cargas de trabajo, la utilización de equipos y el impacto en la infraestructura energética local. Las decisiones de refrigeración, por ejemplo, implican compensaciones entre consumo de agua y de electricidad.

La integración como desafío central

Para el especialista, ninguna empresa puede ofrecer toda la cadena de valor, por lo que el reto es lograr que tecnologías, proveedores y sistemas distintos funcionen juntos. Eso exige que empresas de energía, fabricantes de equipos, especialistas en refrigeración, proveedores de TI, ingenierías e integradores se alineen desde el inicio en diseño, capacidad, interfaces, plazos, sistemas de control y soporte durante el ciclo de vida.

«El futuro de la IA depende no solo de lo que podemos computar, sino de cuán inteligentemente construimos y alimentamos la infraestructura detrás», concluye Chede.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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