Ventajas del uso de la inteligencia artificial en la administración pública

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Los gobiernos de todo el mundo están incorporando inteligencia artificial para agilizar trámites, analizar enormes volúmenes de datos y planificar mejor sus servicios. Así lo plantea una guía publicada por Microsoft, que describe aplicaciones en los tres niveles de gobierno y advierte que la tecnología debe apoyar el criterio humano, no reemplazarlo.

Menos papeleo, más análisis

El texto identifica cinco ventajas principales: decisiones más fundamentadas, automatización de tareas repetitivas (como ingreso de datos, clasificación de documentos o derivación de solicitudes), mejor uso de recursos internos, predicciones más precisas y servicios más ágiles para la ciudadanía. La idea de fondo es lograr más con presupuestos y personal limitados.

Qué se hace en cada nivel

En el ámbito federal, los ejemplos giran en torno a la seguridad y los beneficios sociales. La IA se usa para detectar patrones inusuales en datos de ciberseguridad e inteligencia, identificar posibles fraudes en pagos de beneficios, compras públicas y declaraciones de impuestos, acelerar la revisión de solicitudes de ayudas y anticipar brotes de enfermedades a partir de datos sanitarios y ambientales. El documento destaca que, a diferencia de los sistemas basados en reglas fijas, estos modelos pueden adaptarse a nuevas tácticas de fraude y reducir los falsos positivos, lo que evita molestias a quienes sí tienen derecho al beneficio.

A escala estatal, se menciona el análisis de asistencia, rendimiento y matrícula escolar para orientar el financiamiento educativo, el monitoreo de fauna, incendios y calidad del agua mediante sensores e imágenes, y la evaluación de proveedores y tendencias de precios en las compras públicas.

En los gobiernos locales, los usos son los más visibles para el ciudadano de a pie: semáforos adaptativos que reducen la congestión, mantenimiento predictivo de infraestructura, optimización de rutas de recolección de residuos, cámaras que detectan vehículos que invaden carriles exclusivos de buses y análisis de reclamos y solicitudes de servicio para detectar problemas emergentes en los barrios. También se citan modelos predictivos de seguridad pública, un terreno especialmente sensible por sus implicancias éticas.

Las herramientas detrás

La guía enumera IA generativa para redactar y resumir documentos, asistentes y agentes que apoyan tareas como el análisis presupuestario, chatbots para atender consultas ciudadanas sin esperar a un operador, visión artificial para revisar imágenes y video, automatización inteligente de flujos de trabajo, y aprendizaje automático para clasificar y proyectar.

Los riesgos que no se pueden ignorar

El documento dedica un apartado a los desafíos. El primero es la privacidad y la seguridad: los gobiernos manejan registros personales, datos financieros e información de vigilancia, por lo que la protección y la transparencia sobre cómo se toman las decisiones asistidas por IA son críticas.

El segundo es el sesgo algorítmico. Los modelos pueden heredar prejuicios de datos históricos, con efectos en áreas como la aplicación de la ley, la elegibilidad a beneficios o los servicios sociales. Entre las salvaguardas propuestas figuran las pruebas de sesgo, el monitoreo continuo y la gobernanza transparente.

El tercero es la dependencia excesiva. Tratar a estos sistemas como infalibles puede debilitar la supervisión en casos complejos, donde el contexto importa.

Principios para una adopción responsable

Las recomendaciones apuntan a empezar con problemas bien definidos vinculados a resultados públicos, usar datos representativos y de calidad, mantener a las personas como responsables finales de las decisiones, definir quién responde por los resultados, realizar auditorías periódicas y fijar límites claros en usos como el reconocimiento facial. También piden evaluar el impacto sobre comunidades vulnerables antes de implementar cualquier sistema.

Un marco con acento estadounidense

El texto toma como referencia la Ley de IA en el Gobierno de 2020 de Estados Unidos, que creó un Centro de Excelencia de IA dentro de la Administración de Servicios Generales para apoyar a las agencias federales. Menciona además que la Unión Europea pone el acento en la gobernanza ética y que países como Japón, China, Canadá y Reino Unido emplean IA para automatizar procesos administrativos y planificar infraestructura. No incluye casos ni marcos regulatorios de América Latina, un vacío relevante para una región donde la digitalización estatal avanza a ritmos muy desiguales.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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