¿Pueden los créditos de carbono ayudar a los Data Centers a volverse más verdes?

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El auge de la inteligencia artificial no da señales de frenar, y tampoco la construcción de los centros de datos que lo sostienen. Pero a medida que estas instalaciones tensionan las redes eléctricas del mundo, surge una pregunta más incómoda: ¿pueden descarbonizarse al mismo ritmo al que se expanden? La firma de investigación IDTechEx intenta responderla en su informe «Sustainability for Data Centers 2027-2037», que traza el panorama de la industria y hacia dónde apuntan tecnología, capital y presión regulatoria en la próxima década.

Un crecimiento de 4,6% anual

Según el pronóstico, las emisiones globales de CO2 de los centros de datos superarán las 0,8 gigatoneladas anuales en 2037, con una tasa de crecimiento anual compuesta de alrededor de 4,6% entre 2027 y 2037. A ese escenario se suman la demanda creciente de energía, la mayor densidad de los racks y el escrutinio sobre la huella ambiental de la IA.

Primero, conseguir electricidad

Antes de hablar de eficiencia o compensaciones, el sector enfrenta un límite más básico: acceder a suficiente energía. Las colas de interconexión a la red se extienden por años en muchas regiones y, en la práctica, buena parte de los centros de datos actuales sigue funcionando con electricidad de origen fósil, pese a los compromisos públicos de energía limpia.

Ese cuello de botella cambia la forma en que los hiperscaladores se abastecen:

  • Solar, eólica e hidroeléctrica siguen siendo las opciones bajas en carbono más consolidadas por sus bajos costos de generación. Sin embargo, su intermitencia pesa más a medida que los estándares de contabilidad exigen emparejar la energía limpia con el consumo real, hora por hora y ubicación por ubicación, y no solo en el papel.
  • La energía nuclear, tanto los reactores modulares pequeños (SMR) como la extensión o reactivación de grandes plantas existentes, emerge como columna vertebral de largo plazo. IDTechEx estima que los SMR podrían aportar hasta 15% de la energía de los centros de datos en 2037, aunque no serán una solución inmediata.
  • La geotermia, incluidos los sistemas geotérmicos mejorados, gana interés como fuente estable y continua en las geografías adecuadas.
  • Las celdas de combustible (PEMFC de hidrógeno y SOFC de gas natural) se prueban en algunas instalaciones, pero se espera que sigan siendo una solución de nicho.
  • La captura de carbono (CCUS) asociada a la generación con gas gana impulso como forma de mantener generación fósil reduciendo sus emisiones.
  • Las baterías y el almacenamiento cumplen un doble rol: respaldan la infraestructura crítica (UPS), amortiguan la intermitencia renovable y sirven cada vez más como fuente primaria junto a microrredes in situ.

Algunos hiperscaladores van más allá de los contratos de energía limpia (PPA y certificados de energía renovable, o REC): adquieren empresas energéticas o construyen microrredes propias «detrás del medidor», convirtiéndose en la práctica en generadores de electricidad.

Eficiencia: la presión viene del chip

La creciente densidad de potencia de los chips de IA obliga a rediseñar los centros de datos desde adentro. La refrigeración líquida, ya sea directa al chip o por inmersión, desplaza al enfriamiento por aire a medida que sube la potencia de diseño térmico (TDP). Reduce emisiones, uso de agua y consumo energético, aunque con más costo y complejidad. En paralelo, la arquitectura de 800 VDC surge como el siguiente paso en diseño eléctrico, mientras fabricantes como Nvidia, AMD e Infineon buscan mejoras en chips, memoria y convertidores de potencia.

La regulación existente, como la Directiva de Eficiencia Energética de la UE, sigue centrada en el indicador PUE. El informe sostiene que las ganancias deben venir de todas las capas a la vez: térmica, eléctrica y de TI.

El Alcance 3, lo que los anuncios omiten

Las emisiones de Alcance 3, las indirectas derivadas de la construcción, los materiales y la fabricación de hardware, suelen representar la mayor parte de la huella de un centro de datos. Microsoft, por ejemplo, vio crecer más de 30% sus emisiones de Alcance 3 entre 2020 y 2023, impulsadas por la construcción de nuevas instalaciones y el carbono incorporado en materiales, semiconductores, servidores y racks.

Para Rimika Kapoor, fundadora de GreenLoop Cleantech, ahí está el punto crítico. «La verdadera complejidad está en el Alcance 3: el carbono incorporado en materiales y manufactura es difícil de medir y todavía más difícil de verificar», explica. Según ella, es el tipo de cadena de datos granular y defendible para la que fueron diseñadas las plataformas de dMRV (medición, reporte y verificación digital).

El informe identifica tres palancas principales:

  • Créditos de carbono, en particular los de remoción de dióxido de carbono (CDR) duradera y de ingeniería, que los hiperscaladores prefieren cada vez más frente a las compensaciones basadas en la naturaleza. Estas empresas ya figuran entre los mayores compradores de REC y de créditos de remoción duradera en el mercado voluntario.
  • Concreto y acero verdes, adquiridos directamente o mediante certificados de atributos ambientales bajo un esquema de «book and claim», para reducir el carbono incorporado en la obra. La madera contralaminada también gana atención como material estructural alternativo.
  • Hardware de TI con menor carbono incorporado, junto con un impulso creciente a la reutilización de equipos.

Qué cubre el pronóstico

El informe, que abarca más de 400 empresas y se apoya en entrevistas directas a lo largo de la cadena de suministro, proyecta a 10 años la capacidad de energía, el consumo eléctrico y las emisiones de Alcance 2 y 3 de los centros de datos. También incluye tendencias de TDP en GPU y pronósticos para tecnologías de remoción de carbono, adopción de acero verde y despliegue de reactores modulares pequeños.

Una señal para el mercado de carbono

Kapoor ve en el estudio un indicio claro para quienes trabajan en créditos de carbono. «Los hiperscaladores se están convirtiendo en el mayor segmento comprador del mercado voluntario de carbono, con una preferencia clara y creciente por la remoción duradera y de ingeniería sobre los créditos basados en la naturaleza», señala. Esa tendencia, agrega, es clave para asesorar a desarrolladores de proyectos sobre qué categorías tendrán demanda institucional sostenida.

Destaca también los certificados «book and claim» para concreto y acero verdes, un mecanismo que separa la declaración de bajo carbono del material físico y que resulta conceptualmente cercano al funcionamiento de los propios créditos de carbono. Con un mercado que crece casi 5% anual hacia más de 0,8 gigatoneladas en 2037, concluye, los procesos de compra de créditos rigurosos y bien verificados solo ganarán valor.

Seguiremos brindándote más información sobre este tema en las siguientes presentaciones físicas y digitales de Channel News Perú

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