Tablet PC: ¿sirven realmente para las empresas?

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En pleno centro de Santiago, un elegante ejecutivo se abre paso como puede entre el apurado gentío que transita por la capital de Chile. La misión de este moderno self-made man es llegar a su oficina lo antes posible, pues necesita afinar los detalles del último negocio que acaba de acordar con un nuevo cliente. Bajo su brazo, sólo lleva un estilizado Tablet PC, mientras que el maletín, el notebook e incluso el teléfono inteligente, brillan por su ausencia.

Media hora más tarde, ya ubicado en su oficina, este ‘geek’ santiaguino deja a un lado la tableta, popularizada ampliamente por el iPad de Apple, y comienza a operar con su notebook y teléfono inteligente para cerrar el negocio y presentárselo a su jefe. Tras ello y luego de ser felicitado por el nuevo contrato que generó para su empresa, vuelve a tomar su tableta en el descanso de media mañana y postea en Twitter y Facebook la noticia para que sus amigos puedan leerla.

Lo anterior es pan de cada día para muchos ejecutivos chilenos y latinoamericanos, que ven en las tabletas electrónicas dispositivos modernos y elegantes, pero poco funcionales aún para sus tareas diarias. De hecho, la adopción de ellas en los ambientes empresariales regionales no ha resultado tan audaz ni masiva como los fabricantes quisieran. Con más de 100 modelos disponibles en el mercado, con algunas desarrolladas especialmente para el mundo corporativo, estos dispositivos parecieran no seducir todavía al segmento laboral, en el cual continúan dominando los computadores de escritorio y los notebooks, fundidos con teléfonos inteligentes que cada vez con mayor fuerza integran aplicaciones puntuales de gestión empresarial y no sólo funciones relacionadas con la nevegación y las redes sociales.

“Todavía vemos el mercado empresarial de tabletas muy pequeño. En 2011 estamos pronosticando apenas 52.000 despachadas en la región para el segmento empresarial», dice Jay Gumbiner, director de Consumo y Dispositivos Comerciales de IDC Latinoamérica. «Sí estamos esperando un crecimiento para el 2015 donde esperamos más de 600.000 por año y sabemos que hay mucho interés de las compañías en ver cómo pueden usarlas, pero la clave es cambiar de algo que es ‘nice to have’ a algo que realmente puede mostrar su valor en términos de eficiencia y rentabilidad».

Y es que pareciera que las promesas de los dispositivos móviles no están cumpliéndose a cabalidad, en donde teléfonos inteligentes, pero más específicamente las tabletas electrónicas, estaban destinadas a mejorar el trabajo en equipo y la productividad de las compañías permitiendo a los empleados comunicarse mediante múltiples plataformas y compartir contenidos prácticamente desde cualquier lugar de forma individual o grupal. Aquella tarea es de vital importancia para fabricantes y desarrolladores si quieren dar el gran salto con las tabletas al interior de las empresas y despojarlas de la característica aspiracional que hoy las domina.

«Hay un nicho interesante para las tabletas en el mercado corporativo, pero hay que tener presente que este segmento simpre es mucho más lento para adoptar nuevas tecnologías», dice Enrique Carrier, director de Carrier y Asociados, consultora especializada en internet, informática y telecomunicaciones. «Estos dispositivos deben tener aplicaciones que interactúen con los sistemas de la empresa, además de asegurar su continuidad tomando en consideración que aparecen nuevos modelos con mucha rapidez. Es un nicho que avanza a otro ritmo y con muchas más precauciones que el consumidor común».

Si bien es una tendencia aceptada que la venta de tabletas seguirá creciendo en el mundo, alcanzando más de 200 millones de unidades para el año 2014, según la consultora Gartner, múltiples firmas especializadas en tecnología y proyecciones recomiendan ir con cautela en cuanto a su uso como herramienta de trabajo en las empresas.

El estudio de Gartner titulado ‘Aplicaciones Empresariales para tabletas’, dice que para aprovechar las nuevas oportunidades de participación y colaboración de estos dispositivos, los usuarios empresariales deben tener un cambio de comportamiento respecto a su relacionamiento habitual con otros dispositivos como los computadores de escritorio, notebooks y teléfonos inteligentes. Asimismo, Gartener asegura que las tabletas están ampliando las capacidades de la computación en nuevos lugares que antes no eran prácticos y extiendiendo la cantidad de tiempo que pasan los usuarios en cualquier entorno informático, lo que puede ser la punta del iceberg de un cambio de paradigma respecto de cómo la empresa aprovecha los tiempos ociosos de sus trabajadores en internet.

En todo caso, aunque incipientemente, algunos sectores de la economía latinoamericana ya están introduciendo los beneficios de la tecnología que ofrecen las tabletas electrónicas a sus procesos productivos. Por ejemplo, el Servicio de Pediatría del Hospital Provincial Neuquén, en Argentina, implementó el primer programa piloto de Telepresencia Médica de Latinoamérica, incorporando equipos de Cisco para realizar las operaciones. Con esta tecnología los doctores, pacientes y familiares pueden comunicarse en tiempo real, cara a cara y de forma móvil, generando ahorros y mejoras en la gestión.

“Una disrupción importante es todo lo refernte a la movilidad, en donde más y más compañías requieren de aplicaciones y tecnologías que les permitan ser efectivos en cualquier lugar», dice Carlos Torales, director de Comunicaciones Unificadas de Cisco Latinoamérica.

La firma especializada Deloitte prevé que duarante este 2011 más del 25% de todas las tabletas serán adquiridas por las empresas, cifra que probablemente aumente en 2012. La compañía también adelanta que en algunas empresas los trabajadores acabará utilizando sus propios dispositivos, solicitando sólo a sus jefes cubrir el costo de sus planes de datos, tendencia denominada Trae Tu Propia Tecnología (BYOT, por sus siglas en inglés).

Asimismo, Deloitte prevé que a nivel global durante el presente año hasta 5 millones de tabletas podrían ser desplegadas en el retail y en el sector de la salud, en donde nuevas y funcionales aplicaciones pueden hacer de estos segmentos el principal nicho de negocio de estos dispositivos. Aunque los desarrolladores aún deben hacer un trabajo evangelizador para la correcta introducción de las tabletas, dice Deloitte. “El conservadurismo tradicional de las autoridades de salud, administradores y los profesionales, probablemente significará que menos de un millón de dispositivos serán instalados (en todo el mundo) en entornos de atención médica al final del año”.

En este sentido, para los fabricantes de tabletas será esencial la creación de aplicaciones que interactúen con sistemas de ERP y sus derivados, pues las empresas ya los están combinando con los proveedores de virtualización de escritorio para crear seguridad a nivel empresarial. «La lenta adopción sucede cuando estas tecnologías están medias inmaduras. Es muy parecedio a lo que ocurrió en los orígenes de los ERP, lo que hoy nadie cuestiona si es útil o no», dice Alejandro Barros, Magíster en Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile.

Otro factor interesante que puede permitir una mayor incorporación de las tabletas a los ambientes corporativos, dice relación con su diseño, el cual, a diferencia de los computadores de escritorio y notebooks, no interpone una ‘barrera’ física entre los participantes de una reunión. “La colaboración se ha convertido en tema clave para las empresas. No se trata de una tendencia, sino de una forma de trabajo, de relacionarse, de acceder y compartir información”, dice Daniel Peiretti, gerente de soluciones de Avaya para Latinoamérica.

Con todo, al parecer aún es necesario esperar unos 2 o 3 años para comprobar si las tabletas electrónicas se convertirán en una herramienta eficaz para mejorar la productividad de las empresas. El desafío involucra tanto a fabricantes y desarrolladores, asi como a las propias empresas que deberán aumentar su imaginación para descubrir qué labores dentro de sus pardes podrían verse agilizadas con estos dispositivos.

autor
Pablo Albarracín

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