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  • Abr 11, 2021

Desafíos de transformación digital en tiempos de educación remota

 Desafíos de transformación digital en tiempos de educación remota

Desde el inicio de la cuarentena y el aislamiento social, decretado por el gobierno peruano en el año 2020, todos los sectores productivos tuvieron que adaptarse para mantener la continuidad de sus actividades y sus negocios. Si bien muchos enfrentaron desafíos, y todavía lo hacen, la educación tuvo mayores retos, porque se trataba no sólo de implementar la educación remota sino todos los otros aspectos que permiten a las escuelas, institutos y universidades seguir dando clases, en todos los sectores y regiones del Perú, con herramientas tecnológicas adecuadas para lograrlo.

Conversamos con Sandro Marcone, director de culturadigital.pe y miembro del Comité Directivo del CNE, para conocer del panorama actual de la educación en el país, los avances y desafíos por enfrentar, elementos clave para saber qué ofrecer tecnológicamente al sector.

En Tecnología de la Información y la Educación en nuestro país, ¿qué avances tenemos al 2021? ¿Qué observas como destacable para que nuestros amigos y amigas del sector, de la industria de Tecnologías de la Información puedan proyectar para Perú los productos o las soluciones que nuestra educación está requiriendo en estos momentos?

Hay que tener en cuenta que en el contexto de la pandemia, desde marzo de 2020 en adelante, se ha intensificado la mirada hacia lo remoto, lo que termina siendo un incentivo exógeno fuera de las organizaciones y de las personas. En este año vamos a estar menos preparados incluso culturalmente hablando, va a haber al principio un proceso de negación hasta que, poco a poco, lo vayamos incorporando. Lo otro que va a ser muy relevante para la gente que está en el negocio que antes llamábamos TI, y ahora debemos llamar el negocio TIC, es el cambio del eje a la conectividad. La conectividad tanto en educación como en el resto de los sectores de la economía, tenía que ver con cómo me conecto con la tecnología que tengo en mi local, en mi empresa, en la escuela, en el instituto o en la universidad. Empiezan a ser relevantes cosas que no estaban en el lenguaje del hogar tampoco, uno compraba un acceso a internet y no se fijaba si era fibra óptica o no. Por lo general el internet que recibimos en el celular o en casa era suficiente. El 2020 ha marcado los límites de conectividad basados en el móvil, que para algunas cosas es eficiente pero para trabajar, para producir, para estudiar, la conectividad móvil no reemplaza a la conectividad fija, empieza a hablarse del internet fijo en casa y con la fibra óptica a la casa.

Noticias sobre fibra óptica | EL COMERCIO PERÚ

Otro elemento que también ha saltado sobre el tapete es la baja penetración de los dispositivos en los hogares, no hay muchos hogares con computadora y en pocos casos con más de un dispositivo aunque haya la necesidad de tres. Pero también vamos a ver aspectos de iluminación que van a ser fundamentales: la cámara, la calidad de la cámara, si tiene una cámara integrada o no, incluso los micrófonos y los audífonos. Es el kit.

En el escenario de la teleeducación y el regreso a clases digitales, ¿qué detectas como prioritario de incorporar y por qué?

Si elevamos una capa, pensando en capas, ya hemos hablado de la conectividad y equipamiento que podríamos llamar infraestructura, sobre esa capa viene una herramienta síncrona de consumo o alguna herramienta que nos permita tener audio y video síncrono, simultáneo de uno o varios participantes ya sea que uno o varios hablen y que intercambien en el mismo momento información. En esa línea tendríamos que hablar ahora del lado asíncrono, es decir, qué sucede en el proceso educativo cuando todos no están conectados al mismo tiempo y, claro, las plataformas que van a saltar a la luz ahí son los LMS (Learning Manager System), que son los que crean las aulas virtuales y permiten esa organización.

En el lado público tenemos APRENDO EN CASA, que resuelve en principio el problema de distribución de contenidos. Las estadísticas hablan de 20 o hasta 30 % de estudiantes que no han podido acceder adecuadamente a APRENDO EN CASA, sin considerar la deserción al 2019. Estamos hablando de más o menos 10 puntos porcentuales más, es decir, el impacto no parecía tan grande, pero son más de medio millón de estudiantes, independientemente del porcentaje de los individuos sumados, es un desafío. Aun en ese escenario tenemos que reconocer que existió una oferta de contenidos, pero no era suficiente, por lo tanto a mediados de abril – mayo del año pasado sale el presidente a hablar de las tablets. La proyección es de 1.000.000 a 1.300.000 de tablets. Esas tablets habilitadas con conectividad, cerca de 100.000 van a docentes y el resto van a instituciones educativas, a estudiantes, las tablets están pensadas para llegar con nombre y apellido a estudiantes en zonas rurales o a los perfiles más bajos de pobreza en zonas urbanas.

Estaríamos incorporando casi a 1 millón de estudiantes, asegurándonos de su participación. En el caso de universidades públicas, se han recibido a través del programa PMESUT fondos para que las universidades también financien planes de conectividad y hasta routers para estudiantes.

Galería Fotográfica | Agencia Peruana de Noticias Andina | ANDINA

¿Qué considerarías aplicable desde el sector privado para disminuir estas brechas que todavía se mantienen?

Lamentablemente lo que te he mencionado es que las tablets y los planes de conectividad, tanto para estudiantes como para docentes, están trabajados hasta ahora en la lógica de mejorar o aprovechar la conectividad en donde hay cobertura móvil. El problema es que ya sabemos que la cobertura móvil, dependiendo de si es 5G, 4G o 3G, podría ser un pedido muy fuerte. Esto indica que más allá de pensar en el tema no ha habido avance. En el 2020 no ha habido una conectividad especial, lo que han aparecido son empresas privadas que han utilizado su visión de mercado para por lo menos ofrecer fibra en casa. A nivel de gobierno seguimos atrapados con la apuesta hacia la ley de banda ancha, la red dorsal y los proyectos regionales, que terminan siendo ya una apuesta que tiene 10 años, ya estamos llegando a los 2.000 millones de dólares invertidos sin un retorno claro. Ni siquiera estamos disminuyendo la brecha, la diferencia urbano-rural se ha ampliado, hay más colegios conectados, sí, pero se conectan más los urbanos y menos los rurales.

¿Qué elementos tecnológicos ves como más urgentes para cubrir esa falta de presencia física, de tiempo de exposición y didáctica que tiene como límite la teleeducación en las circunstancias que atravesamos?

Ya habíamos hablado de que teníamos ese primer estadío dónde tener una cosa síncrona tipo ZOOM, y luego se agregaba la complejidad en términos de que puedes tener una sesión síncrona pero esa sesión tiene que tener un correlato y un número de horas “x” asíncrono en un LMS, en una plataforma donde hay un aula virtual. Luego, podríamos decir, la información administrativa: si tú le estás pidiendo al maestro, por ejemplo, que se dedique más tiempo a preparar una clase porque ahora tiene que hacer un diseño instruccional digital y antes no lo tenía. Entonces reduce el tiempo en cosas administrativas, facilitarle la vida en términos de registro de notas, en términos de seguimiento y de comunicación con el estudiante y el padre de familia, facilitarle la vida en términos de evaluación, hasta que la tecnología también llegue a la parte administrativa en la educación y que a veces es subestimada y dejada de lado; no solamente la parte pedagógica en sí misma sino que la educación es gestión. Y eso lleva al otro elemento tecnológico que tiene que incorporarse en los contenidos. Nosotros estamos viendo ahora contenidos audiovisuales o solo de audio, o el contenido que utilizan las escuelas privadas tendría que tener ya elementos de interactividad integrada. La interactividad en el 2020 ha sido manejada por muchos docentes a través del Whatsapp, Facebook, etc. Ahora necesitan migrar hacia un espacio en donde los estudiantes puedan encontrar contenidos adecuados a su grado, a su momento de desarrollo, pero también contenidos adecuados a su estilo de aprendizaje, lo que normalmente se llama adaptar tus learning.

La tele-educación no puede ser solo una moda por un virus”. Rector  Guillermo Cardona - El Observador

¿Qué opinas de cómo está vinculado este tema de la educación digital y el pensamiento computacional como elemento a incorporar en los programas educativos, y también de la otra tendencia más fuerte que es la educación STEM?

Definitivamente en el 2019 una de las cosas más avanzadas tenía que ver con este planteamiento, primero STEAM y luego STEM. Hay muchos estudios que dicen que no solamente hay mucha matemática en las artes, el aprendizaje de la matemática y su uso en el deporte, aprender a correr con la pelota, los pasos que das, todo está unido. Entonces en el 2019 ese era un tema muy importante. Para el 2020 el problema era que ya sonaba ambicioso porque necesitabas volver a conectarte. Entonces claro, contactarte para trabajar ciencia sería lo mejor que hay. Yo creo que eso estuvo detenido pero que va a ser cada vez más importante en el 2021. Y en esa línea hay que recordar que lo fundamental, ya sea para trabajar pensamiento computacional o hacer STEM, es el aprender-aprender. Si nosotros tuviéramos un sistema educativo donde los integrantes logran adquirir esa competencia de aprender-aprender todo el 2021, va a ser muy sencillo y esto no solo para los estudiantes sino para los propios docentes. Y lo otro es el aprendizaje por proyectos porque eso también está cayendo por su propio peso, pues la vida no está dividida por cursos.

En ese camino se vincula también esta corriente como estratégica para lograr los conocimientos y conciencia que se requieren para enfrentar el cambio climático y que podamos pensar en un mundo con futuro. ¿Cómo observas eso integrado a la tecnología?

¿Cómo se incorporan estos temas ambientales? Con conciencia ambiental como parte de la agenda educativa. Así como la conciencia ambiental hay también elementos socioambientales. Hay una mirada que tiene que ver con el propósito de la educación, o sea para qué enseñamos. Así como la tecnología no tiene un fin en sí mismo, la educación no es un fin en sí mismo, uno no se educa por estar educado, uno se educa para relacionarse mejor, para socializar mejor, para ser más feliz, para poder trabajar. Hay una serie de razones, ese es el propósito. En esa línea tenemos una política pública que se ha venido renovando desde hace varios años, se llama Proyecto Educativo Nacional, el TEM al 2036, que es una propuesta que hace el Consejo Nacional de Educación de trabajar en ciudadanía digital. Entonces el proyecto educativo nacional plantea una serie de desafíos en términos de financiamiento, en términos de desarrollo de infraestructura, en relación con la comunidad educativa. Ese proyecto educativo nacional, según establece la norma, tiene que ser construido o tiene que ser llevado a una versión contextualizada: los Proyectos Educativos Regionales. Cada región debe encontrar, debe mirar como una especie de espejo al Proyecto Educativo Nacional y construir una versión regional que incorpore las prioridades de la matriz productiva de la región. En ese camino, ahí es donde entra lo que tú mencionas: la conciencia ambiental o de bioseguridad o de convivencia sana en relación a temas como el bullying, hay una serie de elementos que vienen por el lado de la ciudadanía. Pero otro elemento que es fundamental, que tiene que ver con lo que planteas, es el aprendizaje significativo: para que este funcione, para que los estudiantes aprendan, lo que aprenden tiene que tener significado cotidiano en sus vidas.

Recomendaciones a ese Canal de Distribución que va a leer esta entrevista y siempre está atento a sugerencias para afinar su trabajo, en este caso vinculado al sector de educación.

Mi recomendación en verdad es la de siempre, pero no creo que sea malo reforzarlo. A veces el Canal tecnológico se queda demasiado enfocado en el negocio de hoy y no mira cómo hacer para que ese negocio crezca. Lo mejor es que esa tecnología que va a llegar a la escuela o al instituto o a la universidad tenga éxito. Si esa tecnología no tiene éxito no va a haber recompra. Esos elementos tienen que ver con contenidos, con software, como aplicativos, pero sobre todo tiene que ver con desarrollo de competencias, de capacidades, tiene que haber capacitación. Si nosotros sabemos que no estamos llevando a esos colegios la competencia digital docente o la competencia digital de los padres de familia, eso será un boomerang que nos va a jugar en contra. En realidad en el tema de educación para tener un negocio más sano, más sostenible en el tiempo, el Canal tiene que ayudar con ciertas labores de integración. Y si no tienen capacidad en su papel como Canal, buscar alianzas con integradores, ya sea empresas o consultores, que les permitan hacer esta integración. Esa yo diría que es la principal recomendación.

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