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  • Dic 8, 2021

La lenta entrada de los Operadores Móviles Virtuales a Latinoamérica

Hace 5 años atrás los españoles vivían una situación económica expansiva, al igual que gran parte de los países desarrollados. El ahorro en los hogares madrileños no era un gran tema, pues el ciclo de riqueza prometía seguir adelante pese a que ya se veían las primeras sombras de una gran crisis que los hizo aterrizar bruscamente y que todavía los mantiene ‘indignados’. Se trataba de la crsis subprime y sus embates que siguen golpeando una parte no menor del viejo continente que no supo resguardarse debidamente para inicar una política contracíclica que les permitiera salir rápidamente del hoyo.

Si bien los españoles no pudieron anticipar la crisis ni menos desarrollar soluciones apropiadas para la misma, sí lograron en el campo de la telefonía móvil promover un sistema con más operadores que a su vez propiciaron una mejor oferta de tarifas. En 2006, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) de España aprobó la entrada en funcionamiento de los denominados Operadores Móviles Virtuales (OMV), empresas que le proponen una nueva y comp?eja competencia a Movistar, Vodafone y Amena (la actual Orange) en el país europeo.

Tal escenario hizo que los atribulados consumidores españoles comenzaran a fijarse lentamente en estos nuevos operadores. Por ejemplo, según mediciones de la CMT, en 2008 los usuarios de OMVs de Malaga representaban sólo un 2,8% total del mercado de telefonía móvil de esa provincia, sin embargo, últimamente perdieron la timidez y en abril de este año ya llegaban al 5,6%, una tajada no menor. Actualmente, en España OMVs como Yoigo, Másmovil, Pepephone, Simyo, Jazztel Móvil, Eroski, Carrefour o Lebara, gestionan 2,88 millones de líneas.

¿Pero cómo ha penetrado este tipo de servicios en Latinoamérica? Lento, pese a que el subcontinente americano de hace rato viene discutiendo subterráneamente el tema con operadores tradicionales y nuevas empresas que han mostrado su interés por ingresar a este mercado.

La explicación del lento ingreso de estos operadores puede estar en la alta penetración de la telefonía móvil tradicional, que en países como Argentina, Chile, Uruguay y Venezuela sobrepasa el 100%, mientras que en Brasil alcanza el 90%. Esto, según algunos analistas, ha hecho difícil que esta modalidad madure en la región por su escasa capacidad de captar usuarios y de hacer economías de escala.

Y es que un OMV es una compañía de telecomunicaciones que no cuenta con una concesión de espectro de frecuencia, por lo tanto, carece de una red propia de radio. Debido a esto, las compañías recurren a la cobertura de red de otras empresas con red propia (Operador Móvil con Red, OMR), con la que llega a un acuerdo comercial para operar. En palabras simples: un OMV arrienda la infraestructura de otra empresa (antenas, redes, equipos, etc.) para ofrecer el servicio a sus clientes.

Aunque hay compañías que sí han logrado entrar debido a sus ‘espaldas financieras’. Es el caso de Richard Branson, el excéntrico magnate inglés, dueño de Virgin Group, holding global que posee más de 360 empresas, entre ellas la aerolinea Virgin Atlantic, quien arribará prontamente a Latinoamérica en colaboración con Tribe Mobile, para ingresar al mercado de telefonía celular bajo la figura de OMV con una inversión inicial de US$300 millones. “Estamos entusiasmados con la oportunidad de lanzar la marca Virgin en América Latina. La llegada de Virgin beneficiará a los usuarios de servicio móvil de Latinoamérica con nuestra línea de servicios enfocados al consumidor, amplia gama de servicios, tarifas transparentes y buenos precios”, dice Branson.

¿Qué es lo que motiva al grupo Virgin? Según la multinacional de estudios e investigación de mercado Informa Telecoms & Media, el segmento de los OMV en América Latina crecerá 28% al año a US$6,6 millones para el 2013. A su vez, la consultora Signals Telecom sostiene que el mercado brasileño para OMVs superará los $US1.000 millones entre 2010 y 2015, por lo que quienes entren tendrán una buena oportunidad para atraer a consumidores de telefonóa celular de prepago, que es uno de los segmentos que motiva a los OMV a nivel global.

El modelo de negocios de estas empresas, según explica Phil Wallace, ejecutivo de la nueva compañía que crearán Virgin junto a Tribe-Mobile, se basa en que “un operador móvil virtual es básicamente una compañía que entra en una relación de ventas con alguno de los mayores carriers y les compra, a través de un acuerdo comercial, minutos de voz, datos y mensajes. Se toma esa información y rearma en servicios y productos para nuestros clientes que venderíamos bajo la marca Virgin”.

Brasil a la cabeza. Los OMVs esperan capturar unos 16 millones de suscriptores en el gigante latinoamericano y 6 millones en el resto de la región para 2013, según datos de la consultora Signals Telecom. La importancia de Brasil es tan gravitante, que ya destaca por ser el país sudamericano con más firmas interesadas por este mercado. Por ejemplo, la compañía de seguros Porto Seguro y la multinacional de comunicaciones Datora Telecom, ambas brasileñas, eligieron a Ericsson para el desarrollo y la implementación de una plataforma de telecomunicaciones para Porto Seguro Telecomunicaciones, un OMV en Brasil y América Latina.

Otro mercado que se abre de a poco a los OMVs es el mexicano, donde las tradicionales América Móvil y Movistar se quedan con gran parte de la torta. “Aquí aproximadamente el 90% se comunica por telefonía móvil y el 10% por fija, entonces creo que en un lapso de 5 años todo lo que es telefonía fija irá para abajo y tal vez en unos 10 años dejará de exitir poco a poco. Aquello lo irá diciendo el mercado, pero la tendencia apunta a eso” dice Saul Alonso Gil Peña, ejecutivo de la compañía mexicana Megacable, que pronto ofrecerá a sus suscriptores el servicio de telefonía celular a través de OMV.

“Nosostros tenemos negociaciones con Movistar para utilizar sus equipos y redes y así proporcionar el servicio de telefonía celular. Es un servicio que no hemos iniciado aún, estamos en marcha blanca”, dice Gil Peña. “No lo vemos como un producto para la competencia, sino como un servicio para nuestros clientes, a través de un pack que incluiría tv por cable, internet, telefonía fija y telefonía celular”.

En Argentina en tanto, pronto comenzará a funcionar un OMV bajo el soporte técnico de la operadora Personal e impulsado por la Federación de Cooperativas del Sur (Fecosur). Esta iniciativa segmentará las ganancias en una proporción de 65% para el OMV y 35% para Personal, en donde las cooperativas sumarán esta oferta a la de telefonía y banda ancha, y con este paquete de servicios estiman llegar a un precio que resulte atractivo para los abonados.

De la misma manera, en Chile el Grupo GTD lanzará este mes junto a Movistar su servicio de OMV. En este país existen hace más de 10 años cerca de 20 licencias de operación de OMV, pero sólo una ha llegado al mercado aún: 3 Génesis, una operadora que funciona en conjunto con Claro y Sonda. “Una vez que tienes la concesión de la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile (Subtel), si entras o no al mercado es una decisión de la empresa”, dice un funcionario del organismo público. “Al gobierno y a la Subtel le interesa mucho el ingreso de los OMV al mercado, porque aumenta la competencia y no hay barreras de entrada para los que quieran operar este modelo de negocios”.

Cabe destacar también que precisamente Chile será la plataforma de ingreso de Virgin-Tribe Mobile a la región, que según sus ejecutivos entrará en operación entre 12 a 15 meses más y que ofrecerá servicios de voz, datos, SMS, con teléfonos regulares e inteligentes. “Desde el inicio de la telefonía móvil, los consumidores Latinoamericanos han demostrado ser ávidos usuarios. Más que en ninguna otra región, en América Latina la telefonía inalámbrica ha reemplazado la telefonía fija, por lo que la región está lista para nuevas opciones que puedan atraer a nuevos clientes o a segmentos especiales”, dice Phil Wallace, quien además señala que invertirán entre US$20 y US$25 millones en Chile para armar las oficinas de gestión.

Un potente activo de estas compañías, es la flexibilidad con la que pueden operar debido a su tamaño. De hecho, el gerente de Regulación de Servicios Móviles de la brasileña Asociación Nacional de Televisión (Anatel), Bruno Ramos, ha señalado que un OMV puede funcionar de la mano de retailers, aprovechando sus plataformas de call center para ofrecer acumulación de puntos o compras gratuitas.

Y al parecer así veremos en los próximos años a los OMV: en segmentos de nichos, tomando una tajada del mercado de telefonía móvil que en la mayoría de los países de Latinoamérica es dominado sólo por dos o tres empresas.

autor
Pablo Albarracín

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