Cien años del nacimiento de Marshall McLuhan, el profeta de Internet

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Marshall McLuhan, gurú de la cultura popular en los años sesenta, siempre fue polémico. Para unos analista genial, para otros un delirante, el jueves 21 de julio se cumplieron cien años del nacimiento de este gran teórico canadiense de los medios.

No llegó a conocer Internet y solo podía adivinar por dónde iría el desarrollo futuro de las computadoras, ya que murió en 1980. Sus principales trabajos se centraron sobre todo en la televisión, que en los años 60 se expandía de forma rasante en el mundo. Pero sus tesis resultan especialmente actuales hoy, en la era de la web.

Como por ejemplo el eslogan con el que McLuhan pasó a la historia de los estudios culturales: “El medio es el mensaje”. Según su opinión, no son los contenidos de los medios ya los que generan cambios culturales, sino su forma tecnológica en sí.

EL MEDIO ES EL MENSAJE
El analista de los medios estadounidense Paul Levinson ve aquí un paralelismo con la “primavera árabe”. En el movimiento de protesta en la red no se trata de lo que cada uno escribe en Twitter o en Facebook, sino ante todo de que lleguen informaciones al exterior, opina Levinson.

“En todos estos casos el medio fue el mensaje”. No es difícil de imaginar que sin Twitter, Facebook y YouTube el presidente Hosni Mubarak hubiese durado más en Egipto, añadió en una conferencia reciente.

GURÚ DE LA CULTURA POPULAR
McLuhan comenzó su carrera como profesor de literatura inglesa en la Universidad de Toronto. Sus polémicos trabajos sobre la influencia de los medios sobre los seres humanos y la sociedad lo hicieron famoso en todo en mundo en los sesenta.

A nivel privado muy conservador, se convirtió irónicamente en el gurú de la cultura popular. En su opinión, la radio y la televisión hacían mucho menos transparente la vida de las personas, y temía que la sociedad no estuviese preparada para este cambio.

Si el profesor canadiense pudiera ver el mundo actual, es probable que no se sorprendiera con fenómenos como Twitter, Facebook y YouTube. McLuhan quizás argumentaría que la duplicación del mundo en la web hace a la realidad aún más opaca, señala el teórico de los medios Bernhard Dotzler, de la Universidad de Ratisbona.

Él podría decir que “necesitamos desarrollar primero nuevas formas de orientación para navegar tanto por el mundo real como por el virtual”, según Dotzler.

MAESTRO DE LAS FRASES
A McLuhan le gustaban los juegos de palabras y las frases cortas, y sus críticos opinan que era asistemático. “No era un autor ordenado y erudito, sino que escribía de forma asociativa, casi como en un blog”, afirma Dotzler.

“Es una tarea ardua reunir de forma estricta los argumentos unos con otros”, pese a lo cual McLuhan no es tan contradictorio como a veces se lo considera, añade. Otro concepto que popularizó este teórico de los medios fue el de “aldea global”. Esta tesis central era en los sesenta apenas una profecía, según Levinson.

Pero en la era de Internet, el mundo realmente se ha convertido en una aldea global. “Es difícil destituir a alguien”, afirma de nuevo en alusión a Mubarak. “Pero es más fácil cuando el intento (…) se enmarca en una aldea global que es testigo y comunica a unos con otros”.

McLuhan, padre de seis hijos, era un fan de los medios, su objeto de estudio. “Los detestaba y le gustaban por igual, hablaba de ellos de forma muy equilibrada”, asegura Dotzler.

En 1967 incluso tuvo su propio programa de televisión e hizo un pequeño cameo en “Annie Hall”, de Woody Allen. La juventud lo descubrió sobre todo en la TV, aunque a cambio perdió lustre su imagen académica.

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